He estado callejeando, ahora lo recuerdo.
Por eso he llegado a las seis y media.
Pensaba en la suerte que tuve.
El Casino temblaba,
los japoneses me adoraban,
la ruleta giraba a mi favor y
allí me gané.
Más o menos,
-mucho más-
eso fue conocer a la chica:
subirse a los tejados,
a las chimeneas,
a las farolas,
a los árboles.
Tratar de tú a tú
a los que están rozando el cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios están moderados porque si no se llenan de bots, pero siempre los leo y los publico más tarde. Si lo prefieres, escríbeme un mail paolavaggio@gmail.com