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Luminis fons



Cuando volvía de tu casa me he cruzado con el coche de una funeraria. Lo conducía una chica joven, rubia y tan luminosa como Scarlett Johanson protegiéndonos desde los edificios. Cada mechón de su pelo irradiaba luz y una energía que podría describir pero siempre sería menos. Como si de tanto transportar muertos la vida se le hubiera acentuado en exceso. Esa ha sido mi impresión y ha durado más o menos un semáforo.

En la esquina he visto a una pareja que se hacía una foto en una plaza normal, me refiero a una plaza anónima, una plaza no turística, una plaza de barrio. Las plazas de barrio no tienen nombre, suelen ser "la plaza de abajo" o "la plaza" a secas. Los políticos se empeñan en ponerles nombres de héroes que luego nadie recuerda. La pareja ha parado a un hombre que pasaba por allí para que les hiciera la foto. La cámara los ha inmortalizado justo cuando el coche de la chica giraba por la calle que lleva al cementerio. En ese instante mi radio ha dejado de sonar y me he acordado de algo que decía una profesora cuando quería silencio en clase: "Ssshhh, que pasa un ángel". Y todos nos callábamos.

Luminis fons son tus ojos para mí.




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