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Kiseki


Hace unos días disfruté en Filmin la película japonesa Kiseki, de Hirokazu Koreeda, traducida como "Milagro" en español. Narra la aventura de unos niños que quieren ver realizados  sus sueños. El milagro se producirá en el momento en el que dos trenes bala se crucen.

Tras verla y pensando en la palabra milagro, en su connotación religiosa, recordé cuando mi abuela solía llevarme a la Parroquia de Sant Jaume, en la Calle Ferran de Barcelona. Ella iba a ponerle velas a San Judas Tadeo, el patrón de los imposibles. Según mi abuela se le podía pedir todo lo que se considerara inalcanzable. Durante años la acompañé a ponerle velas a San Judas Tadeo, aunque no sé exactamente qué pedía mi abuela. Lo que más me llamaba la atención de aquella parroquia es que muchas personas llevaban allí ex-votos, una tradición antiquísima –no únicamente cristiana– que consiste en depositar delante de la figura que ejerce de divinidad o similar, en este caso era la Virgen, algo físico que representara a aquello que querías que fuera protegido. Los creyentes dejan allí figuras de plástico, muñecos, prótesis, etc. De los ex-votos me fascina el hecho de que algo material pueda conectarse con algo tan invisible como la fe. Supongo que la virtualidad, de algún modo u otro, siempre ha existido.

El milagro de Kiseki es creer en el milagro. Y puede que todos los milagros sean eso. Hoy hemos pasado por delante de un Frankfurt en el que entramos a picar algo la segunda vez que quedamos Carol y yo hace siete años, y no comprendemos cómo aquel día no nos dimos cuenta de que el local olía a fritanga infinita. No darse cuenta del festival de colesterol y fritanga que se estaba dando lugar allí dentro fue otro milagro: el del amor.




 

Comentarios

  1. ayyyy jajaja he tenido una visión... no sé cómo explicarte, vosotras ahí embelesadas la una con la otra y el olor a fritanga formando una nubecilla a vuestro alrededor... muy, muy friki.

    y qué buena la peli.

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    Respuestas
    1. Esa es la visión que hemos tenido nosotras esta mañana al oler el frankfurt desde la calle. Yo recuerdo que en esos momentos únicamente pensaba que Carol estaba tan guapa jaja y que me encantaba su abrigo. Juro que eso era lo único que pensaba. Nos metimos ahí porque no había nada más abierto, se nos hizo tarde. Vaya tela. Y la fritanga a nuestro alrededor!!!! Buenísima peli, cierto!!

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  2. Por cierto, disculpad por ese "cruzen" en lugar de "crucen", lapsus :X. Ya está corregido.

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  3. A veces uno no percibe los milagros hasta que no pasa mucho mucho tiempo. No sé si esto es una pena o una suerte, para valorarlo después.

    La película, una delicia.

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  4. Te aseguro que los milagros existen, tita Paola. Yo misma soy uno...
    Un beso
    Perrilla Tita

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  5. El milagro del Amor.
    Ainsss (suspiro de España (y Portugal) :)

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