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Eso es

Estuvimos en la playa y nos sentamos al final del espigón. Hacía mucho sol, no como hoy. El agua quedaba atrapada entre el muro y los bloques de cemento y hacía glu glu glu tan claramente que podía escucharse perfectamente glu glu glu. Había un hipopótamo allí abajo. Mientras mirábamos el mar y nos contábamos algún detalle sobre nuestras respectivas existencias, yo pensaba "qué rara es la vida". Sigo pensándolo todavía esta noche.

Hoy he seguido a la marea de gente en el metro. Me he congelado en la calle. He pisado charcos. Me he topado un par de veces con la realidad. Y bueno, eso es todo.

Comentarios

  1. Recuerdo yo también un día de esos de espigón y playa, hace ya casi diez años. Era una playa distinta de la tuya, más al sur, aunque también mediterránea.

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  2. Anónimo5:42 p. m.

    Echo de menos la playa, la tuve muchos años, ahora no está conmigo. Aquí hace demasiado frío. No deja de gustarme, me despierta y me hace sentirme en una película polaca caminar de noche con el frío tirando de mi cara, pero sigue siendo demasiado. Eso es todo

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