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FOTOCOPIA: Cosas imprescindibles





4 bragas
2 cuerdas
1 linterna
3 camisetas
2 pantalones cortos
1 pijama
1 tienda de campaña
1 sartén
1 navaja
1 caña de pescar
1 fuet
1 cantimplora.

Esa es la lista de imprescindibles que mi madre encontró ayer en una libreta que escribí cuando tenía nueve años.

Aquello era todo lo que calculé que necesitaría para vivir un año entero en mitad de la montaña. Era mi objetivo. Lo había visto en una película dentro de la clase de Ciencias Naturales y yo quería ser como el protagonista.

El plan era vivir dentro de una cueva (una que se suponía que encontraríamos en el bosque) con mis amigas Elena y Silvia. Conseguí que se entusiasmaran con la idea. Una vez convencidas, les dije que todo aquello tenía que hacerse bien y que debían comunicarlo en sus casas. Yo siempre dentro de la legalidad.

Así que Elena y Silvia hablaron con sus respectivos padres y respectivas madres y, claro, pusieron el grito en el cielo. Silvia y Elena los presionaban diciéndoles que mi madre me dejaba ir. Y era verdad. Mi madre me dejaba ir a vivir a la montaña durante un año.

Desafortunadamente, Elena y Silvia no pudieron tramitar la visa para irse a vivir un año entero a la montaña dentro de una cueva. Así que pasamos al Plan B: ellas tenían que escaparse. Lo teníamos todo previsto. Íbamos a coger un autobus nocturno que nos llevaría a la estación de tren. Proyecté tan bien toda aquella fantasía que en mi mente veo la luz helada y fría del autobús iluminándonos las caras de madrugada. Para nosotras, niñas de barrio en Barcelona, lo más  Naturaleza que conocíamos era el Montseny, así que aquel era nuestro destino.

La idea no era resistir todo un año con 1 fuet, nuestro proyecto se basaba en comer raíces y pescar en el río. Mi fuet era para el viaje, lo recuerdo perfectamente.
El otro día le pregunté a mi madre que por qué hizo que creyera que me dejaba ir, que por qué me animó a ello. Me contestó que no valía la pena quitármelo de la cabeza, que era tan sólo una ilusión.

Creer que es posible otro lugar, pero quedarme en la fase de hacer la lista...




Comentarios

  1. Puede ser un primer paso; algunos ni tan siquiera logran alcanzar la fase de ilusionarse...

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  2. Ayer comentaba con una amiga las ganas que tenia de tener una temporada, unos meses, sin establecer tiempo, de coger el coche , sin rumbo fijo, más bien cambiando de rumbo cuando me apeteciera, tener el suficiente dinero para poder hacerlo, sin temor al futuro, si tendría trabajo al volver, o si volvería.
    Creo que la lista que elaboraste sería tan válida ahora como a los 9 años.
    La lista ya la tienes, ganas creo que también
    ¿Cuándo emprender rumbo hacia.........
    Andamos a la deriva…deseando que el mar amaine
    Un saludo

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    Respuestas
    1. ¿Crees que funcionaría?
      ¿Para qué?
      ¿Qué cambiaría?

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    2. No sé si funcionaria Paola, creo que hay que probar para ver los resultados, y tampoco sé si cambiaria algo, si supiera esas respuestas seria genial, solo sé que si tengo ese deseo, o quizás peor, esa necesidad, es porque algo falla en mi realidad, o quizas el problema está en mi, no solo es un cambio de destino, de lugar, sino poder coger distancia con algunas cosas, poder pensar desde fuera y no desde dentro.
      Me conformaría ahora mismo con un billete de avión para el verano, como tienes tú, desconectar unos días, unas semanas, y desde esa distancia saber si la realidad que me envuelve es la que quiero o la debo cambiar.
      De momento me quedo con esa ilusión, .elaboraré mi lista…y soñare, intentando que la marea me deje nadar y salvar la ropa.
      Besos

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  3. Anónimo11:04 a. m.

    Qué historia tan mona, por favor...
    Muy bien organizado todo, aunque un poco frugal y austero, visto con ojos de adulta, ¿verdad?
    Si yo hubiera sido tu amiga Silvia de entonces, te aseguro que nos hubiéramos ido. Era uno de mis sueños, que todavía conservo... :)
    Beso. ¿Cuándo los calamares frente a la playa?
    Sparkling

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  4. Para mí lo mejor de esa experiencia fue tu madre, que te permitía fantasear sin oponer los argumentos que castraban la imaginación al poco de echar a andar. Mi madre también me dejaba hacerlo, incluso me permitía cambiar de personalidad y de nombre cada dos por tres: hoy llámame Bego, mami, y no me tutees que ya soy muy mayor. ¿Cuántos tienes? Dos más que tú… Sí, vale, eso te vuelve un poco loquilla pero ¿te imaginas ser educada en la sensatez sin matices? A ti no sé, a mí me asustaría más de lo que me asusta ahora perderme en sueños.

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  5. Al empezar a leer la lista recordé que un día dijiste que no te gustaba ir de camping. Asi que pensé : A parte de quedarse en el piso, habrá decidido probar una experiencia nueva que ella piensa que no le gusta pero quizás al final puede resultar todo lo contrario? ^^

    Luego me has hecho mucha gracia sabiendo que era de cuando eras niña, y te imagino traviesa y con pecas (aunque no las tengas, en las pelis los traviosos siempre tienen pecas, los pelos revueltos y los ojos grandes).

    Seguido me ha encantado tu madre. A mi se me da muy bien hacerme "amiga" de señoras madres que : "alfinalacabanporcontarmelascosasdesushijos" .

    Me ha parecido tan tierno y protector , pero sobre todo inteligente.

    Creo que a lo largo de nuestras vidas hacemos bastantes listas con deseos. Mentalmente o por escrito. Pero las dejamos en el olvido porque pensamos que son solo ilusiones... ¿Y si por una vez hicieramos algo de verdad para llevar a cabo eso que tanto queremos ?

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