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El porvenir









He desayunado fuera. Me ha hecho gracia darme cuenta de que llevaba un buen rato en el sitio con los brazos cruzados, como esperando el porvenir. Al marcharme, una chica me observaba mientras me ponía el abrigo. Lo he visto por el espejo. Estaría tan aburrida como yo. Hoy tenía que ir a hacer recados. Tenía que ir a buscar un regalo para mi compañera de piso que ya se marcha el martes. Probablemente, la echaré de menos. El otro día le dije, siento haber estado llorando la mayor parte del tiempo. Y me dijo que no me preocupara por eso, que ella había estado muy bien, de hecho. Me alegré.

He comprado una piña. 

Al llegar a casa me he puesto a tocar el ukelele. No sé, tenía ganas. He "compuesto" una canción y he estrenado una libreta para escribir la letra. Me compré colores, rotuladores y papel vegetal. Tengo ganas de calcar algo, todavía no he decidido qué.

Conocí a alguien. Conversamos durante un par o tres de horas en la barra de un bar. Sentí una calidez repentina. No suele pasarme. Me preguntó si nos volveríamos a ver. Ella se marchó en moto y yo en la bici. Fue una noche inusual.

He visto El Porvernir, de Mia Hansen-Løve. Me encanta el nombre de Mia Hansen-Løve. Me ha gustado mucho porque el personaje de Isabelle Huppert afronta las adversidades sin inmutarse. Creo que es porque no se deja llevar por ellas, pero no va de rollo optimista. Es verdadera. Me ha dado qué pensar. Tal vez pueda copiarlo con mi papel vegetal.

A veces siento que no he sabido dirigir mi potencial hacia nada en concreto. ¿Cuál será mi pasión? Yo no la sé ver.  Pero creo que ya me he cansado de todo este rollo de buscar.