Rendición




El conductor iba escuchando música de mierda. Los rótulos luminosos de la Gran Vía parecían más solitarios que nunca. Las luces de navidad gastadas y sin brillo. C, al despedirse, todo drogado me ha dicho “ojalá pudiera pasarte algo de mi pasotismo... No soy super feliz, pero no me afecta demasiado. La semana que viene jugamos a ping pong y te preparo un día especial.” Sí, ojalá pudiera.

Me he ido de la fiesta porque no lograba divertirme. Creo que, simbólicamente, es un gesto de rendición. Irse de una fiesta es desencanto.

Me pregunto si no debería rendirme. Rendirme, en general. Marcharme a un lugar seguro para estar a salvo. Me dan miedo las personas. No todas. Solo las que me tratan mal.