Una carta desde el parque

Querida E.:

Finalmente, los pronósticos de mal tiempo para el fin de semana no se han cumplido. Ayer hizo sol y hoy también. Eso sí, el aire es más frío y me he visto dudando entre ponerme chaqueta o abrigo en varios momentos del finde. Ayer por la mañana, por ejemplo, fui hasta el parque de la Ciutadella en bici y al llegar tuve que quitarme varias capas de ropa. 

Cuando estaba paseando cerca de la Iglesia, que como ya sabes es uno de mis lugares preferidos del parque,  justo tocaban las campanas de las 11:00. Comprobé que la Plaça d’Armes está en obras hasta junio y que, por lo tanto, la parte más enigmática, para mi gusto, y tranquila del parque está desfigurada, llena de máquinas excavadoras. ¿Será por las palmeras asesinas? No, no es broma. El parque no es trigo limpio, nunca lo fue... pero no hablemos de ello, hablemos de las pequeñas alegrías diarias, que como bien sabes no tienen nada que ver con la felicidad (¿o sí?).

Mientras paseaba por el parque se me ocurrió escribir a J. y preguntarle si le apetecía salir a dar una vuelta. Qué osadía pretender quedar con alguien sin preguntarlo una semana antes. Pero resultó que J. estaba sin hacer nada en casa y que le apetecía salir un rato, así que nos encontramos y aprovechamos para ir a ver la exposición de "Barcelona Fotogràfes" en el Born. La verdad es que me encantó que estuviera al aire libre, pero pasé un buen rato pensando qué harían con la instalación si se ponía a llover. Me llamaron la atención varias imágenes, pero en concreto escogeré tres para ti: la de la miliciana apuntando con una pistola en la playa del Somorrostro, que es la que queda delante del Hospital del Mar; otra de la Barceloneta, cuando todavía estaban los chiringuitos (yo no lo recuerdo, era pequeña), hecha al anochecer, con la luz amarilla y blanca de los letreros de los bares contrastando con el azul del cielo y el mar; y la otra, la de una manifestación en el año 88, en la que dos mujeres se besaban. Nos llamó la atención la imagen de una de las chicas que se veían en la foto, parecía muy actual, por la ropa y el pelo, como si pudiera traspasar la fotografía y aparecer en la Barcelona de 2021 dando un salto.

Lo importante lo he dejado para el final. He notado que mi casa vibra, tiembla, como si hubiera un pequeño terremoto a cada hora, o no sé, no he contado el tiempo que transcurre entre temblor y temblor. ¿Será el metro? ¿Serán los autobuses? ¿Por qué ahora lo siento y no antes?  Tal vez estemos en peligro, o tal vez haya sido siempre así y yo no lo haya notado hasta ahora. 

J. me estuvo contando que había ido a una astróloga y le había hecho una especie de pronóstico. Estaba contenta. 

Espero que me escribas pronto. Los árboles de los jardines de la manzana interior están llenos de hojas verdes y esta tarde se movían con el viento. 

P.V.

P.d.: Mándame una foto.

Comentarios

  1. ¿Aún queda quien escriba cartas?
    Y, lo más importante, ¿quien las lea?

    Saludos,

    J.

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    Respuestas
    1. Anónimo11:16 a. m.

      Quedan, yo, por ejemplo, cierto es que las escribo más que las leo, por desgracia.

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