Me alegra poder decir que el médico esta mañana ha dicho que mi padre está grave pero estable y que dentro de lo malo ha mejorado un poco. No nos ha dicho que fuese una gran mejoría pero ha sido mucho más positivo que ayer. Estamos contentos.
Cuaderno de tarde
A las 16.30 he entrado a ver a mi padre. Tiene buen aspecto a pesar de todo. Le han desenchufado dos cosas, que no sé que eran, pero ayer las tenía y hoy no, creo que eso es buena señal.
Sigue teniendo la respiración asistida, aunque hoy ponía en la máquina "controlada" y ayer ponía "asistida", creo que eso también es bueno. Hoy le han puesto un ventilador, de los de toda la vida, un ventilador de los del verano. Creo que es porque ha tenido fiebre. Parece una tontería pero me ha aliviado ver una máquina tan cotidiana y familiar entre tantos aparatos extraños que no entiendo. Mi padre es muy caluroso, siempre lo ha sido, y hoy le he dicho que ya podía estar contento que lo tenían la mar de fresquito con el ventilador allí al lado. Le he contado que los perros ayer cenaron lentejas. Cuando mi madre estaba en el hospital la casa era un descontrol y ahora también, así que los perros cenan lentejas. No sé si se entera cuando le hablo.
Hasta las 19:00 no puedo volverlo a ver, tengo que esperar dos horas y para entretenerme me pongo a escribir un poco. Hoy estoy sola porque mi madre tenía una revisión para renovarse el carnet de conducir, y ahora mismo iría fatal que se quedara sin poder conducir, así que ha tenido que ir. Pero no me siento sola, temo más que se sienta solo mi padre.
He decidido investigar la clínica porque en esta nunca había estado. Curiosamente está en la misma calle que un bar al que he ido algunas veces por la noche.
Ayer ví que en la tercera planta hay una biblioteca, he seguido los carteles por curiosidad y he acabado en una habitación con mesas y sillas y dos armarios llenos de libros de medicina, pero cerrados con llave. No había nadie. Entraba un poco de luz por una ventana con vistas privilegiadas a la ciudad. He estado un rato mirando, reconociendo formas y edificios. También había un ordenador. He movido el mouse y estaba encendido. Me iba a poner a chafardear el pc pero me he cortado, no vaya a ser que me riñan por eso.
esto lo he escrito en el hospital a las 17:30.
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He apuntado unas cuantas notas sobre unos cuadros muy interesantes que he visto en los pasillos, unos originales. Me ha sorprendido. Quizás mañana escriba algo sobre eso. Son bonitos.
Mi padre y yo solemos discutir mucho y yo siempre he creído que no está orgulloso de mí. De hecho mi regalo de navidad del pasado año iba acompañado de una carta en la que le pedía que lo mejor que me podía regalar era que se sintiera orgulloso.
Estos días han venido sus compañeros de trabajo a preguntar como estaba, y me ha llamado la atención que todos me reconocían en seguida sin haberme visto nunca. Me era un poco extraño porque me parezco a mi padre pero tampoco tanto...Pero he descubierto que todos saben como soy porque en el trabajo tiene una foto mía de salva-pantallas. Me emocioné con ese detalle y entonces me vino toda la llorera acumulada. Ahora pienso que todas nuestras discusiones son tonterías, que cuando esté bueno lo voy a abrazar muchísimo y le voy a decir muchas veces que le quiero.
Curiosamente, lo que es la vida, acabo de recibir un mensaje de mi ex. Me ha extrañado porque no sabe nada ni puede saberlo, y la verdad es que ha sido pura casualidad que me haya enviado un mensaje precisamente hoy. Lo dejamos cuando mi madre se puso enferma, yo de repente me sentí muy agobiada por todo y necesitaba aire. Hemos estado hablando y creo que me apetece mucho verle. Me ha dicho que si quiero podemos quedar y vernos un rato. Se ha quedado triste, conocía mucho a mis padres. Hace casi dos años que no nos vemos pero ha sido mi única relación seria. Estuvimos tres años y uno más de flirteo juntos, pero al final discutiamos hasta por qué plato fregar antes, así que era mejor dejarlo.
Hoy he estado escuchando las canciones preferidas de mi padre. Él tocaba el bajo en un grupo cuando era joven. Yo el año pasado también estuve en un grupo tocando el bajo. Le gusta mucho la música, como a mí, y me hace mucha gracia oirlo cantar en inglés porque no acierta ni una palabra -como yo , vamos...-
miércoles, diciembre 15, 2004
lunes, diciembre 13, 2004
Esta madrugada le ha dado un infarto a mi padre y los médicos dicen que está muy grave, que no responde al tratamiento pero que está estable. Me he quedado helada pero aún no soy muy consciente de lo que pasa realmente. He podido entrar 5 minutos en la uci y me ha dado mucha impresión verlo rodeado de máquinas y con un montón de tubos. Parecía indefenso y también parecía un niño.
Le he dicho que los médicos lo estaban curando y que todo iba muy bien. La enfermera me ha dicho que no me oye, pero eso es lo que dicen siempre en las películas y al final resulta que sí te oyen. Ha sido todo muy inesperado, todos estábamos pendientes de la salud de mi madre. No sé por qué me he puesto a reir cuando he visto una lámina de van gogh en el pasillo del hospital, joder...creo que ese tipo de cosas también le harían gracia a mi padre.
Le he dicho que los médicos lo estaban curando y que todo iba muy bien. La enfermera me ha dicho que no me oye, pero eso es lo que dicen siempre en las películas y al final resulta que sí te oyen. Ha sido todo muy inesperado, todos estábamos pendientes de la salud de mi madre. No sé por qué me he puesto a reir cuando he visto una lámina de van gogh en el pasillo del hospital, joder...creo que ese tipo de cosas también le harían gracia a mi padre.
viernes, diciembre 10, 2004
muda
Esta tarde se me han llevado la voz y justo hoy tenía examen de canto. Me he quedado muda, sólo sentía mi corazón a cien por hora y a la profesora dándome el tono. Me he sentido fatal. Como una hormiga -realmente no sé si se sienten fatal las hormigas-. Creo que se me ha acumulado en la garganta todas las inseguridades habidas y por haber...qué asco. Me he puesto muy triste, así de claro, y me he pasado dos horas llorando en las escaleras de la facultad, no exactamente por el examen, a fín de cuentas es una tonteria, pero ha caído una gota dentro del vaso y se ha derramado. Por suerte , Ike está en Barcelona. Todo al revés no puede salir.
jueves, diciembre 09, 2004
el viento
Ingrid,
Las calles están repletas de semáforos para besarte, para acariciarte, para acercarme. Para evitarlos conduzco el coche nuevo por una carretera de la costa. El mar está quieto y el sol está lejos, encima del horizonte. Los vidrios se entelan, tu nombre es un fantasma que gritan los niños en la playa y todas las botas negras se hunden en la arena. Recuerdo tu cara, tus brazos y todo lo insignificante, pero quiero más. Quiero recordar tu sistema nervioso, tu aparato respiratorio, tu sistema hormonal, tu aparato digestivo, la circulación de tu sangre.
Temo que llegue el viento. Mamá ha atado las persianas para que no golpeen en la ventana. Pero el viento está aquí y llega igual.
miércoles, diciembre 08, 2004
tortilla
Hoy he tenido la suerte de cenar una tortilla francesa hecha por una francesa. Qué fortuna la mía! Increíble conjunción la de los astros esta noche. Fantástico, la verdad es que con esto y el árbol que planté cuando tenía 12 años, lo de escribir un libro y tener un hijo ya ni me hace falta...
Los días redondos empiezan sin pulir. Hoy he ido a la oficina aunque muchos estaban de vacaciones. He releído en el metro el primer capítulo de Cien años de soledad y he metido el billete por una ranura que no era la de meter el billete, así que he tenido que pagar otro nuevo.
A la hora de desayunar he ido al bar de siempre a la hora de siempre con los camareros de siempre en la mesa de siempre y me han dado un regalo de Navidad, no como siempre! El camarero se ha acercado y me ha dejado dos paquetitos envueltos con papel de regalo de color rojo. En seguida me he percatado de que no se trataba de ninguna proposición indecente, más bien era un detalle para los habituales. Le he preguntado que por qué me daba dos regalos iguales y me ha dicho "uno es para tu amiga" y yo le he dicho "pero si no está..." y él me ha contestado "bueno, pues se lo guardas o que se lo lleve Papa Noel" Oh... casi es más probable que se lo lleve Papa Noel. Qué nostalgia de repente.
Y ahí estaba yo, con mi té, mi croqueta y sin saber que hacer con dos regalos encima de la mesa.
Por la tarde, he ido a casa de una compañera de facultad a tocar un poco el piano y a cantar porque el viernes tenemos examen de voz. El lampista, que pasaba por allí con una tubería, ponía caras extrañas mientras entonábamos e intentábamos llegar a la nota. Después hemos ido a tomar una cerveza y hemos hablado de hombres, de mujeres y de parejas estables. Nos ha parecido un tema tan difícil que en seguida lo hemos dejado.
A la una he llegado a casa y las llaves estaban bajo el felpudo porque me las había olvidado. He abierto con cuidado para no despertar a nadie pero los perros se han puesto a ladrar y a mover la cola contentos, alegres.
Felices, supongo.
Los días redondos empiezan sin pulir. Hoy he ido a la oficina aunque muchos estaban de vacaciones. He releído en el metro el primer capítulo de Cien años de soledad y he metido el billete por una ranura que no era la de meter el billete, así que he tenido que pagar otro nuevo.
A la hora de desayunar he ido al bar de siempre a la hora de siempre con los camareros de siempre en la mesa de siempre y me han dado un regalo de Navidad, no como siempre! El camarero se ha acercado y me ha dejado dos paquetitos envueltos con papel de regalo de color rojo. En seguida me he percatado de que no se trataba de ninguna proposición indecente, más bien era un detalle para los habituales. Le he preguntado que por qué me daba dos regalos iguales y me ha dicho "uno es para tu amiga" y yo le he dicho "pero si no está..." y él me ha contestado "bueno, pues se lo guardas o que se lo lleve Papa Noel" Oh... casi es más probable que se lo lleve Papa Noel. Qué nostalgia de repente.
Y ahí estaba yo, con mi té, mi croqueta y sin saber que hacer con dos regalos encima de la mesa.
Por la tarde, he ido a casa de una compañera de facultad a tocar un poco el piano y a cantar porque el viernes tenemos examen de voz. El lampista, que pasaba por allí con una tubería, ponía caras extrañas mientras entonábamos e intentábamos llegar a la nota. Después hemos ido a tomar una cerveza y hemos hablado de hombres, de mujeres y de parejas estables. Nos ha parecido un tema tan difícil que en seguida lo hemos dejado.
A la una he llegado a casa y las llaves estaban bajo el felpudo porque me las había olvidado. He abierto con cuidado para no despertar a nadie pero los perros se han puesto a ladrar y a mover la cola contentos, alegres.
Felices, supongo.
jueves, diciembre 02, 2004
mi casa es la más bonita en tus sueños
sin lugar sin planos de arquitecto sin cientos de llaves
la casa que da al mar
todo a un paso si van juntos nuestros pasos
sin lugar sin planos de arquitecto sin cientos de llaves
pero en tus sueños.
la casa que da al mar
el mar en el hueco de nuestras manos
todo a un paso si van juntos nuestros pasos
levántate así conmigo
y hagamos ver que bailamos
aquí
aquí
en medio de todo
rodeadas de blanco
miércoles, diciembre 01, 2004
Vaya, qué largo!
Hay un tipo en Ecuador al que le llaman el Sansón del Cabello de Acero. Al parecer es capaz de mover un coche atando el parachoques a la coleta. Según él es "una especie de arte que no lo hace ni inferior ni superior a los demás". Hace años que ni se peina, ni se corta, ni se lava el pelo. Si es cierto eso de que cuando te cortas el pelo te renuevas y dejas atrás lo que tengas que dejar atrás, Sansón debe ser o muy feliz o tremendamente desdichado.
Ayer me contó Violetah la historia de su profesora de inglés, la que llevaba a todas partes una cajita llena de pelo. Una cajita llena de su propio pelo. En cambio, mi profesora de inglés hablaba el idioma de los delfines. A veces nos lo enseñaba en clase. Llegó a ser todo tan absurdo que al final nos lo tomábamos en serio. Al cruzar el límite, todo empezó a tomar sentido. Las dos me parecen muy románticas.
No sé quien decía que de los eruditos y sensatos no nacía la poesía sino que ésta surgía en los locos y visionarios. Todo el mundo lo sabe, la inspiración suele agarrarse a la tristeza y la tristeza es una insensata que te jode la mayor parte del día si te dejas. Aunque se puede llegar a una especie de lucidez que lo conmute todo.
No es tristeza, hay algo de equilibrio en todo esto.
No tengo nada al borde de nada, incluso he acabado el libro de Baricco que tanto me estaba gustando. Las cosas dejan de estar pendientes. Tampoco puedo esperar verte sentada de espaldas. O creer que vas a aparecer de repente, en la calle, como antes. Ahora lo que creo es que no vas a estar. En mi bufanda siguen cabiendo dos pero parece que se me ata al cuello como una amante egoísta y me asfixia queriéndome mucho. Y te vas poco a poco. A veces parece que vuelves como los trenes que vuelven y aminoran la marcha cuando llegan... y otras veces parece que arrancas, con poco brio, pero arrancas. Para irte.
Moraleja: No sean radicales con los cortes de pelo.
Ayer me contó Violetah la historia de su profesora de inglés, la que llevaba a todas partes una cajita llena de pelo. Una cajita llena de su propio pelo. En cambio, mi profesora de inglés hablaba el idioma de los delfines. A veces nos lo enseñaba en clase. Llegó a ser todo tan absurdo que al final nos lo tomábamos en serio. Al cruzar el límite, todo empezó a tomar sentido. Las dos me parecen muy románticas.
No sé quien decía que de los eruditos y sensatos no nacía la poesía sino que ésta surgía en los locos y visionarios. Todo el mundo lo sabe, la inspiración suele agarrarse a la tristeza y la tristeza es una insensata que te jode la mayor parte del día si te dejas. Aunque se puede llegar a una especie de lucidez que lo conmute todo.
No es tristeza, hay algo de equilibrio en todo esto.
No tengo nada al borde de nada, incluso he acabado el libro de Baricco que tanto me estaba gustando. Las cosas dejan de estar pendientes. Tampoco puedo esperar verte sentada de espaldas. O creer que vas a aparecer de repente, en la calle, como antes. Ahora lo que creo es que no vas a estar. En mi bufanda siguen cabiendo dos pero parece que se me ata al cuello como una amante egoísta y me asfixia queriéndome mucho. Y te vas poco a poco. A veces parece que vuelves como los trenes que vuelven y aminoran la marcha cuando llegan... y otras veces parece que arrancas, con poco brio, pero arrancas. Para irte.
Moraleja: No sean radicales con los cortes de pelo.
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