domingo, febrero 05, 2012

Nieve, mi grupo, Italia-Finlandia, y la mejor habitación doble

Esta mañana ha nevado. Ver nevar en casa es mejor que ver nevar dentro del coche pensando en que te vas a quedar tirada en la carretera. Es relajante. Los copos de nieve, tan blancos, caen del cielo como plumas. He pensado en aquellas tardes en las que una canción volvía para rescatarte. Volvía de algún lugar en el que las canciones esperan su turno, desde la cadena de montaje de alguna fábrica ubicada en un barrio industrial. Algunas cosas bonitas proceden de lugares horrendos. Lo cierto es que la canción no ha aparecido, por eso, ahora debería hacer un esfuerzo y recordar alguna, y eso sería muy falso por mi parte. Pero podría rescatar alguna de las canciones que grabé el viernes por la tarde con mi grupo. Mi grupo somos dos. Un guitarrista, y yo a la voz y a la otra guitarra. Hacemos canciones delicadas y frágiles, como copas de cristal. Las tocamos de puntillas, de otro modo se romperían. Este viernes recuperamos un viejo tema mío, el preferido de Ike: "Italia-Finlandia". La compuse para una chica a la que llamé "Ingrid" durante mucho tiempo. A Ingrid intenté convencerla durante años de que yo era la mejor opción, pero no lo logré. Siempre estamos intentando convencer a la gente de algo... ¿y si nos convencemos a nosotros mismos?

He estado mirando habitaciones de hotel en Londres, aunque mi corazón me dice que deberíamos volver a Venecia. Nuestra casa, después de haber visto muchas fotografías, es la habitación doble que ando buscando.

Os dejo aquí la grabación de "Italia-Finlandia" durante el ensayo del viernes:

miércoles, enero 18, 2012

Siguiente paso


Si hoy pudiera escribirte un mail, te contaría que no hay nada como la química para verlo todo de color de rosa, para volver a caminar sonriendo por la calle con un café para llevar. Te diría que tengo unos días libres y un poco de dinero ahorrado para, de una vez por todas, ir a conocer tu casa. He ido al banco en el que da el sol y lo habían ocupado dos chicos. Así que me he bebido el café y me he fumado un cigarrillo recostada en una pared soleada. He cerrado los ojos y he pensado en ti, en qué estarían haciendo nuestros fantasmas en Lisboa, a esa misma hora.

Lo que me apenaba, hoy ya no me importa. Lo que me hundía cada tarde un poco más que la anterior –que no era nada ni nadie– ha desaparecido. Soy yo otra vez. ¿Y ahora qué? He intentado retomar el hilo releyendo este diario, para continuarme de algún modo. Y he vuelto a los mismos bares, a los mismos sitios de antes, y casi ha funcionado... La playa en enero sigue vacía. No es que ya no me reconozcan, es que ya no es antes.

Siguiente paso.


sábado, diciembre 31, 2011

Volver a empezar. Seguir. Feliz 2012.

Despedimos el 2011 en un balcón de la Puerta del Sol de Madrid. Llevadas por el entusiasmo que nos rodea, nos acabamos de comprar en la Plaza Mayor una peluca y un sombrero de vaquero azul purpurina.

El 2011 ha sido un año de desengaños, equivocaciones, cambios bruscos, rupturas, pozos de pena y fisuras en el alma. Únicamente me quedo del 2011 con los bellos reencuentros, con mi familia, el mar de Formentera y el salvavidas con el que nada nuestro amor poniéndose a salvo del naufragio.

Pido para el 2012 mucha salud para seguir juntas, detective Blenk. Lo importante es lo importante.

Que tengáis un feliz año...

viernes, diciembre 09, 2011

Jamás, jamás, jamás te olvidaré, Ike.



Mi amigo Ike, compañero del alma, Enriquito, mi hermano mayor, una parte de mí: 

Hoy he ido a trabajar pensando que era el primer día que no estabas en el mundo y todo me ha parecido extraño, ajeno, de otros. Pero te he sentido muy cerca, como cuando caminabas a mi lado por las calles de la Alfama.  Me enseñaste tantas cosas. Compartimos muchas noches en vela.  Nos gustaba un montón hablar de las chicas que no nos hacían caso. Ellas se lo pierden, decías. Y yo añadía, "y nosotros, también!"

Me cuesta escribirlo todo, es como cuando quiero nadar todo el mar, no se puede. Ahora me pasa lo mismo, que no puedo escribírtelo todo y me gustaría poder hacerlo. Aunque ya no puedas leerme, sé que lo hacías siempre. Sé que nos conocimos gracias a este lugar, que para mí es una habitación más de mi casa. Te dije hace menos de dos meses que cuando pasaras miedo pensases que yo estaba ahí contigo, a tu lado, porque te llevaba en el corazón. En mi corazón desde aquella noche que te conocí en Barcelona y tomamos unas cañas en Paseo de Gracia. Pocos meses después nos encontrábamos en nuestra imaginada Lisboa. Allí lo planeamos todo. Tal vez, tú planeaste que yo conociera a Carol , sabías que era lo mejor que podía pasarme. Nos fuimos a soñar a Lisboa juntos, ya lo tengo claro, y siempre, cada día, me he sentado y me sentaré contigo en aquel mirador, por encima de los tejados. ¿Qué buscábamos? ¿Qué encontramos? Yo te encontré a ti.

Todo ha vuelto a mi memoria de golpe. Todos los cómics que me regalaste, el bolso en forma de guitarra, las cartas portuguesas, las cartas de Pessoa, la comida en casa de mis padres con María, todos tus dibujos, tu canción de cumpleaños feliz,  el piano,  tus mails de todas las mañanas, el infarto de mi padre, el hospital, la película de Kar Wei en el cine, tu amigo Eduardo, la cena en casa de Merche y Eli para desbloqueranos los chakras, las llamadas de teléfono, el tranvia, las caipirinhas, las braguitas tendidas en el balcón, tus perros, tu hermana, tus amigos –de los que tanto me hablaste–, el tipo de la pensión, el ascensor de la pensión, nuestro tatuaje, mis trenzas, tu risa, tus palabras, tu abrazo. Tu compañía.

Siempre te querré, amigo, siempre. Y te lo dije mil veces. Te lo digo otra más. Y ojalá pudiera volver atrás y convencerte de algunas cosas, Ike. Y ojalá pudiera estar más contigo de lo que estuve. Maldita sea.

Desde hoy, una parte de mí ya no está porque te la has llevado contigo,  lo siento así. Como aquella Lisboa a la que ya jamás podremos volver juntos. Pero siempre estaremos ahí, Ike, tú y yo, haciendo planes, camarada. Estás en mí.

Amigo Ike, no quiero irme de este post, no quiero despedirme de ti. Caminaremos siempre juntos.
Te quería mucho. Lo sabías. Lo sé.



martes, diciembre 06, 2011

Latidos

Estoy viendo una película tailandesa lenta y sin sentido. Se llama Vidas truncadas. No la quito porque prefiero que avance y se acabe de una vez, sin prestarle atención.

Hace un tiempo empecé a escribir una novela. Ya voy por el noveno capítulo. Es como tener un lugar al que irse un rato, un lugar que nadie conoce. Antes, la historia estaba dentro de mí, pero ahora empieza a estar fuera. La estoy escribiendo para leerla. Quiero leer la novela que estoy escribiendo. De momento, me está quedando como yo quiero. Creo que es difícil hacer algo y que salga exactamente cómo imaginabas. En general, nada sale cómo esperas porque siempre se tiene una idea de cómo tiene que ser. Pero, cualquier cosa, cuando pisa el mundo, ya tiene un corazón. Y es incontrolable.



jueves, diciembre 01, 2011

Termo

Me compré una fiambrera especial para llevar comida caliente. En la caja ponía que aguantaba el calor hasta 24 horas. Me pareció que podía salvarme del abismo del mediodía, que es, para mí, por motivos que desconozco, una tragedia. La comida llega caliente. Destapo el recipiente y los alimentos que hay allí son los de mi casa. Mi techo. El trozo de pollo asado en
mi horno es una pizca de mi hogar. Me emociona llevarme a la boca un tenedor de mi casa.
Estaría bien tener un montón de fiambreras diferentes para conservarlo todo como el primer día. O como
más nos gustaba.
Todo duraría, por lo menos, 24 horas.

miércoles, noviembre 30, 2011

Voy a llegar tarde al trabajo

He decidido volver a escribir en mi blog al leer que un grupo de ingenieros ha inventado un robot inspirado en los gusanos y las estrellas de mar.

Quiero ser un robot de esos.

A partir de hoy, voy a escribir cada día una entrada, aunque sólo sea de un par de líneas. Necesito volver a los sitios de antes de antes para recuperarme de esto mío que empiezo a no saber lo que es. Es como cuando haces la actualización de un software y te das cuenta de que está lleno de errores o de que no es todo lo compatible que pensabas.