A lo lejos, oigo los ronquidos de mi vecino. No me molesta, me gusta saber que hay alguien más por ahí. Sus ronquidos me parecen algo familiar. Hoy, esta família formada por la perri, una guitarra, unos ronquidos y yo... está a salvo.
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esa es la pequeña diferencia, a tu perri no le hacen falta los ronquidos para sentirse a salvo, con tenerte cerca le sobra.
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