jueves, julio 05, 2007

la mesa



Pietra Montecorvino se peina tan bien como yo. Será fantástica la noche de verano, como el día de ayer, un miércoles imposible. Como el de las películas de Elvis: cuando queda con la chica y pasan el día juntos y dan una vuelta en helicóptero, practican sky acuático, hacen malabarismos subidos en una vespa, luego montan a caballo, nadan en la playa, toman el sol... Me refiero a esos días.

Me alivian las noches. Prefiero la noche al día. Ojalá pudiera vivir de noche , o muy temprano, cuando aún no hay nadie. Durante estas vacaciones voy a hacerlo todo pronto. Voy a levantarme a las 8 y a las 9:30 iré a la playa, a la cala de los millonetis -antes de que la invadan- y me bañaré sola. Luego, cuando empiece a venir gente me iré a la piscina y me tumbaré hasta que suban todos. Entonces me iré a casa a ducharme. No tengo ganas de ver a nadie. Por la tarde, después de comer, con el café, escribiré algo o leeré. A las siete y media, o a las ocho, iré a la playa grande y escucharé música. Ojalá haga todas estas cosas. Y después, cuando ya hayan pasado dos semanas, nos iremos juntas.

Me he imaginado en la casa del fin del mundo. Las cortinas blancas. Fuera hay una mesa de madera y dos sillas viejas. Como aquella que pinté.
Acabo de descubrir qué pintaba. Qué era lo que yo pintaba. Era la mesa de la casa! El mantel se fue volando como en la canción!

martes, julio 03, 2007

paola junior

Todo esto lo pienso mientras camino, pero lo escribo sentada. Creo que alguien me está vampirizando. La última vez sospeché de una vecina. Pero se mudó. En mi calle siempre están de mudanzas, no es gente que eche raíces. Todos acaban yéndose a urbanizaciones. Luego viene que si la niña quiere una moto para ir a comprar el pan; que si la piscina está sucia, que si yo no sabía que una piscina nos iba a dar tanto gasto; que si el césped no crece igual por todas partes; que si el trébol es más práctico. Bueno.

Nos hemos inventado una hija imaginaria. Como es imaginaria sólo la tenemos cuando nos apetece, es muy práctico (más que las piscinas). El otro día nos la llevamos a comer. Nos apetecía. Yo le dije: "¿vamos a buscar a la mama y nos vamos a comer?" Y ella me dijo "sííí". Un sí largo de niña. Se llama Paola como yo. Yo la llamo la nena. A sofía le da mucha rabia que la llame "la nena", pero a mí me encanta. Tiene los ojos de ella y el pelo también, mío tiene lo demás en general. Es de las dos. Nació el 22 de junio de hace dos años y medio.
La nena se pidió canelones. Yo salmón. Sofía bacalao.

Después de comer, fuimos al supermercado del corte inglés. Era domingo pero estaba abierto, y como queda cerca de casa. Montamos a Paola en el carrito. En ese sillín que llevan. Únicamente queríamos comprar limones y menta fresca.

Luego, a las seis y pico, dejamos de imaginarnos a Paola... Sofía se puso a tocar la guitarra eléctrica a toda caña, yo me puse tonta con los mojitos. En fin, que no era momento para tener niñas en casa.

viernes, junio 29, 2007

7:40





No escribo porque esta mañana haya visto dos globos aerostáticos, justo detrás del semáforo, a las siete cuarenta aproximadamente, trepando hasta donde empieza el cielo, traspasando la raya. Lástima de los accidentes en globo y zepelín, lastima de los alfileres, las balas, las espadas, lástima de los objetos punzantes en general.

La verdad es que me ha dado por pensar en el hombre que con camiseta blanca y vaqueros azul claro estaba pasmado esta mañana a la siete cuarenta delante del escaparate de la agencia de viajes.

las manos en los bolsillos,
no fumaba,
con la nariz pegada al vidrio,
fundiendo esperanzas
en esos carteles
que anuncian vacaciones
con nombres extraños
Italia al dente
Grecia mágica
Caribe paradise,
Turquía al completo
8 días 7 noches,
todo incluido,
coche gratis.

Qué va a ser del verano.

miércoles, junio 27, 2007

(Estrategias adolescentes para casi treintañeros)

Papa, el mini es un coche perfecto para mí, elvis es la señal. Por cierto, papa, lo he aprobado todo. Es que he estudiado mucho este año... ¿has visto el nuevo anuncio de mini? Qué bonito es el mini. Me he esforzado mucho este año...papa. Ai, no sabes lo que me ha pasado hoy... He puesto la refrigeración en el coche y ha empezado a desaguar "para dentro", se me han quedado los pies empapados... un desastre... es que el coche ya empieza a fallar, cualquier dia de estos salgo nadando...

(...tic tac tic tac tic tac...)



(foto sacada del foro mini)

lunes, junio 25, 2007

agradecida




Estaba recordando el verano que fui camarera. Un buen verano, claro que sí, aunque en aquel momento no supe valorarlo.Trabajaba disfrazada de mexicana con un vestido blanco de algodón, fresquísimo, con escote barco, de biodramina, un delantal de colores llamativos, y por supuesto, un sombrero mexicano pero de chica. Siempre lo llevaba colgado pero nunca puesto porque hacía calor. Como complementos: un collar de cuenta rojas y una flor en el pelo. No supe valorarlo.


Era mi primer verano con coche. Subía y bajaba por las carreteras del cabo conduciendo con las ventanillas abiertas. Me gustaba tanto, ni un pelo en su sitio. Mi disfraz de camarera iba en el asiento de atrás colgado en un percha y protegido con un plástico. Algunas veces me lo ponía en casa, sobre todo cuando iba justa de tiempo. Un mediodía, la flor del pelo se fue volando por la ventanilla. No recuerdo que canciones escuchaba pero cantaba en voz alta.

Me levantaba a las ocho y media. Planchaba el vestido de repuesto y ponía la lavadora con el del día anterior. Desayunaba. A las diez me iba a la piscina a nadar y a tomar el sol hasta las doce. Luego me iba y comía en el trabajo por un euro y medio, bueno, no sé si ya exístian los euros. A las dos empezaba mi turno. Mi compañero y yo nos sabíamos el disco de rancheras de memoria y también todas las canciones que cantaban los mariachis en el espectáculo. Algunas veces nos sacaban a bailar, pero a mi me daba vergüenza. Siempre me ha costado adaptarme en los trabajos. Los mariachis eran bastante simpáticos, con sus guitarrones a cuestas.

A las siete me iba. Antes me cambiaba en el vestuario. De vuelta, la playa estaba casi vacía. A las siete y media siempre es domingo en la playa. Domingo de vacaciones. Es un buen momento. El sol es espeso, se vuelca.

Este fin de semana vimos una película muy bonita por casualidad. Nos levantamos tarde y desayunamos a las dos. Nos bajamos a las cuatro menos cinco a ver si daban algo en el cine y entramos a ver Avril porque nos gustó el cartel. Es una película muy estética y muy de verano. No había nadie en la sala cuando entramos. Yo le hice un gesto al señor que pone la película para que ya no esperara más rato y la pusiera, y me hizo caso. Luego entró una mujer sola y sentó en nuestra fila. Quería estar acompañada, seguramente.

No me gusta explicar de qué van las películas.




viernes, junio 22, 2007

brevemente

Llega San Juan. Llega el Verano. Llega el cumpleaños de Sofía. ¿como no iba a salir guapísima una chica que nace con el verano?
Imposible. Las guapas nacen en verano. Las demás somos de entretiempo y hacemos lo que podemos.