jueves, agosto 23, 2007

visiones




En mi sangre van a encontrar mucho de ti,
en mi sangre roja.

Tengo ganas de que llegue mañana porque voy a ir al cine contigo y vamos a cenar palomitas de maiz. Te acariciaré la mano en la oscuridad y beberé un sorbito de agua.

Desde Formentera te escribiré cartas con los ojos para que en un abrir y cerrar puedas leerlas.

En las pescaderías venden peces para que nos los comamos y las almejas se mueven solas porque estan vivas. A los peces los ponen a dormir encima de hojas de col porque así se sueña mejor eternamente.

Mi perra albina, tras unos días de lluvia, hoy, por fin, ha podido tomar el sol. Mi perro negro está muy contento porque ya no hay tormenta.

Cuando tengo miedo sólo me apetece estar debajo de tu ala.

viernes, agosto 17, 2007

vaca-acciones



Yo estuve allí, como los astronautas en la luna. ¿Pero sabes una cosa? es imposible nadarlo todo de una vez. Aunque te lleves el bocadillo y no te rindas ni al mediodía. Melocotones. Fruta variada. No hay brazadas suficientes para el mar. Sofía lanzó una mirada, batió el iris y las pupilas, y puso el color del agua.
Intenté hacer una jayma con mi pareo y dos palos que encontré en la arena. Requiere la paciencia de quién escribe una enciclopedia, el poder de concentración de un botánico en la selva, un poco de suerte. O el viento a favor. No lo logré, creo que fue un problema de infraestructura, de exceso de imaginación tal vez.

jueves, agosto 16, 2007

interminable

No hay nadie en tu ciudad. Conduzco y todos los semáforos de la avenida están en verde. Se han ido lo perros, los niños, y las pastelerías hacen un horario especial de verano. No hay que reservar en los restaurantes. El videoclub que no cierra nunca... está abierto. Ya me he ido de vacaciones dos veces y he vuelto, ya tengo un cd entero de fotos en la playa, y aún así, agosto no se acaba. Ayer estuve bailando en mi habitación, es donde se baila mejor.

martes, agosto 14, 2007

Pocos saben que



Un borracho está sentado en el porche de una de esas casas para pobres construidas con la peor madera de Missisipi. El borracho sostiene una botella vacía en su mano izquierda, y aunque no lo parezca, está esperando a que nazca su primer nieto. Es una noche importante. Su hijo Vernon de 17 años ha dejado embarazada a una guapa mujer de sangre cherokee.

A las cuatro de la madrugada, después del silencio: un grito. El borracho deja caer la botella y entra en la casa tambaleándose. Baja la luz del quinqué y se acerca al recién nacido. Le acaricia la barriguita y le dedica arrumacos con sus manos temblorosas. Vernon, el padre de la criatura, se levanta demasiado triste para estar furioso...

- Apártese padre. ¿Es que no se da cuenta? El niño ha nacido muerto... Mi bebé está muerto...

Vernon se echa a llorar como un león vencido.

El médico que asiste el parto despide la fúnebre función guardando su instrumental en el maletín. La comadrona limpia con paños en agua caliente a la mujer que acaba de parir. Pañuelos de despedida. Aún así, la madre sigue empujando, porque de eso se trata, de empujar, ¿no? A ver si aparece otro niño...y nos salva de esta noche tan triste, le enseñamos a ir en bicicleta, le curamos las rodillas...

Al cabo de unos minutos, el médico exclama "Jesús!", al ver que un nuevo niño, nadador solitario, aparece entre las piernas de su mamá y cruza la frontera del origen del mundo... quién sabe si para ser un buen hombre o un hombre sin escrúpulos o las dos cosas a vez.

O tal vez una estrella del rock'n'roll.
Así es como el 8 de enero de 1935, a las 4 de la madrugada nació y murió el inocente Jesse Garon. Y así fue como 35 minutos después, su gemelo, Elvis Aaron Presley, vino al mundo.

Mi padre dice que "amén".





viernes, agosto 10, 2007

ojos cristalinos como las playas de estos últimos días

Si Van Gogh levantara la cabeza pintaría tus ojos como prados verdes, trigo y bosques. Con los mismos colores que pintó en sus últimos días cuando ya estaba cansado de esperar que se fuera la tristeza.

Sigue el viaje.