Creo que se trataba de un niño de otra ciudad. A veces camino por lugares diferentes al mismo tiempo.
martes, septiembre 24, 2013
1093.
Esta tarde volvía a casa con una bolsa del supermercado y se me ha acercado un niño de unos ocho años que iba montado en su bici. Sin pensárselo, me ha preguntado: ¿Cómo te llamas? Así, sin más. Le he contestado con mi nombre y le he preguntado el suyo. "Me llamo Adam" Y ha desaparecido por un callejón. Yo he seguido avanzando hacia mi casa. Un poco más adelante, he vuelto a encontrármelo. ¿Tienes bici? -ha seguido preguntándome. Pues claro -le he contestado. Yo tengo dos -ha dicho él. Y se ha despedido de mí diciendo "ciao". Y se ha ido.
domingo, septiembre 22, 2013
1092. Día Elvis
Voy a explicar el significado de un "día Elvis". En las películas de Elvis siempre hay una secuencia en la que pasa un día entero con una chica y hacen de todo: van en helicóptero, en moto, toman el sol en la playa, hacen un picnic, cantan una canción, bailan... etc. Un día Elvis es un día muy intenso. Así ha sido mi domingo. Pero en mi caso, lo he pasado conmigo, y ha sido fantástico. He sido muy feliz.
Me he despertado en mi nueva cama y todo era como estar de vacaciones, pero en la ciudad en la que naciste. Es raro, no? He ido a buscar croissants con el patinete -por fin estoy madurando- y he desayunado en la terraza de casa. Luego me he ido en bici. Es genial vivir a cinco minutos de la playa.

Para celebrar que era un día Elvis, me ha apetecido mucho comer chipirones. Creo que los chipirones, junto a la pasta italiana, es uno de los alimentos más felices del mundo. Por eso, los chipirones siempre van con esos mantelitos de papel que parecen de pastel de cumpleaños.
Luego he vuelto a la playa porque tenía mucho sueño. Qué guapas eran algunas chicas. No sé, tal vez hoy lo veía todo con otros ojos.

Luego he ido al mercadillo de segunda manoo. Y he encontrado una camiseta por 3€ que me ha encantado. Era de rayas y flores. Sí, a priori no combina, pero juro que en este caso sí ¿A quién habrá pertenecido? ¿Será mala persona? La chica de la parada me ha contado que cuesta 40 euros tener cuatro metros de tienda.
Me han encantado estos patines, pero es que yo sólo sé patinar sobre hielo. Hacía patinaje sobre hielo de extraescolar en el cole.

También podías cortarte el pelo. Me ha apetecido mucho cortármelo, pero he optado por beberme un mojito y observar cómo se lo cortaban a otros.

En un puesto de vinilos he encontrado uno original del 78 de Led Zeppelin.


He estado buscando una camisa similar a la de este chico. Es ilegal poner fotos de matrículas de coche en internet? Y de personas? No quiero ir a la cárcel.

Había una parada de ropa militar auténtica. Los gorros de marinero me han encantado, pero no sé en qué ocasión podría ponérmelo. ¿En la playa?¿En los aeropuertos? En el mercadillo?

He tenido un poco de flechazo con ese blusón- vestido. Pero cabían dentro dos paolas. Se trataba de un amor absurdo e imposible. Junto con el gorro de marinero ya hubiera sido lo más.

Un Mac como los de antes. Todo el mundo lo quería. Me he acordado de Ike. Creo que en ese momento estaba conmigo.
Estas chicas no me pueden denunciar porque no se les ve ni la cara ni la matrícula.
1091. Primera noche
Hoy es un día muy feliz. Hoy es el inicio de una nueva etapa. Creo que la luna está llena. Y si fuera astróloga escribiría: Libra, empieza tu ciclo de cumpleaños, prepárate para lo mejor. Siempre pensé que sería divertido escribir el horóscopo. Inventar la vida para los demás. Es un buen trabajo.
Me gusta mucho mi nueva casa. Es acogedora. Es bonita. Es como la soñé, es gratificante que algunos sueños se cumplan. Hemos trabajado duro para ello. De hecho, esta noche, me siento capaz de cumplirlo todos. ¿Qué problema puede haber? Estoy convencida de que sabré escoger bien mi camino.
Me gusta mucho cómo ha quedado la habitación de lectura. Está justo detrás del sofá en el que estoy ahora mismo. Sólo tengo cinco libros porque falta una parte de mi mudanza. Ya lo dije, es dispersa. Tengo un libro de Baricco, uno de Auster, otro de Julio Oliva, otro de Marina Perezagua, uno de Valeria Luiselli y un cómic de Julie Maroh. Y una única película: Persona. Me la regaló un amigo hace muchísimos años por mi cumpleaños. Mi amigo era cartero. Ahora no sé si todavía lo es porque perdí el contacto. Repartir cartas es un oficio bellísimo. Una amiga, esta tarde, se ha reído de mí y de mis cartas de amor. Me ha dicho que eso ya no se lleva. Es cierto. Pero es que yo hago muchas cosas inconvenientes. Pero no me importa. No me importa. Es una noche maravillosa y me siento orgullosa de todo lo que nace de mí.
Hoy voy a estrenar una cama. Un colchón en el que nadie ha dormido antes. Es muy emocionante. Empezar a escribir en una cama como a soñar en una libreta. Ahh. Quiero gritar.
miércoles, septiembre 18, 2013
1087. Los ingrávidos
Hoy he salido del mundo una hora y he estado leyendo Los Ingrávidos de Valeria Luiselli, que ha llegado hasta mí en el mejor de los momentos.
Prendí un cigarro en un rincón soleado y me puse a esperar a que pasara algo.
Lo he hecho tantas veces. Siempre espero que la noche me traiga algo. A menudo sucede que esperas. Y nada más. Esperar es bastante arriesgado. Puedes perder tanto esperando.
Me gustaba caminar por la calle cargando un mueble. Es algo que ya no hago. Pero cuando lo hacía, me sentía una persona con propósitos.
Cargar muebles, pintar puertas, tapar antiguos agujeros en paredes que poco a poco empiezan a pertenecerte. Es un ritual. A los lugares no se llega sin más.
Tenía una teoría que no sé si era mía pero me funcionaba. Los espacios públicos, como las calles y las estaciones de metro se iban volviendo habitables a medida que les asignara algún valor y les imprimiera alguna experiencia.
Para mí es eso exactamente dejar postits en el metro. Le estoy muy agradecida al metro por haberme cuidado tan bien. Ya de pequeña me encantaba el metro. Recuerdo con cariño aquellas diez paradas que recorría con mi abuela cuando yo era niña. Muy muy niña. Para la vuelta, mi abuela me compraba croquetas calentitas. Estaban riquísimas. Yo me las comía en el vagón, antes de llegar a casa. ¿Sabes cuando vas en el metro y te invade una sensación de calma y sueño? Sientes que todo está bien.
La felicidad también depende de la cantidad de miedo que tengas. Mi padre solía decirme que el miedo estaba en un saco y que cada uno tomaba la cantidad que quería. Yo hoy he tenido algún momento de vértigo. De mirar hacia atrás y ver tantas cosas buenas, y mirar hacia delante y que todo sea una incógnita. Pero entonces he pensado, ¿y hoy? Qué pasa con lo que estoy sientiendo hoy. ¿Si no fuera por el antes y el después sería agradable? La respuesta es sí. Pero es muy difícil llegar hasta aquí. Para mí lo ha sido y lo es. Puede que a otros les cueste la mitad dejar de pensar en tiempos pasados o futuros.
Ahora mismo soy mi propio comodín. Soy mi plan a y mi plan b. Si hay una excusa, la excusa soy yo. Estoy empezando a sentir un amor distinto por mí. Un amor que no depende de mis logros, hazañas o conquistas. Es algo así como tener un jersey favorito porque sí.
domingo, septiembre 15, 2013
1085. Melón con jamón en los bares normales
Una vecina le canta canciones preciosas a su hijo. Se la ve una madre feliz. Hay madres que parecen estar hartas. Yo, si fuera madre, le cantaría todo el rato a mi niño. Tengo una amiga a la que no le cantaban de pequeña y ahora ella es incapaz de reproducir con la voz ninguna de las canciones que le gustan actualmente. No tiene nada de oído musical.
Hoy he comido en el "Bar Pérez". Me ha hecho cantidad de gracia el nombre. Era un bar normal, de esos de carajillos de Terry, por eso se llama Pérez. Un bar de los que tienen fotos descoloridas (y no era filtro vintage) colgadas del equipo de fútbol de algún pariente y cosas así.
Para saber si se trata de un bar "normal" tienes que fijarte en el menú. En los primeros platos siempre tienen "melón con jamón" y "entremeses". El melón con jamón antes era un plato de boda, ahora a nadie se le ocurriría ponerlo. Bueno, luego estaba el high level, que era piña con jamón. Sobre los entremeses, jamás he comprendido por qué se llaman así. A ver, un plato con un surtido de fiambres y un poco de ensaladilla rusa, ¿qué tiene qué ver con los meses del año? Pues seguro que tiene su explicación, tal vez esté relacionado con algo de la matanza, no? Es que ni idea de estos temas. Yo sólo fui una vez a una matanza y fue en el pueblo de mi padre. Recuerdo que yo no quería ir porque me daba pena el cerdo, pero es que era una especie de evento VIP y mi tío Paco me obligó.
El colofón del Bar Pérez eran los postres. Atención, tenían contesa. CONTESA ¿Quíen se acuerda de ella? Yo no sabía que aún se vendía. Pero qué buena está. Otro de los postres entrañables del menú era el "Pijama". Flan, con piña y nata, igual a "Pijama". ¿Por qué? ¿Dónde está la relación con el hecho de irse a dormir? Y ya, para acabar, tarta de Santiago.
Las raciones del Bar Pérez eran enormes. En los bares normales no se estila la dieta ni nada parecido. Creo que los modernos de Barcelona podrían poner de moda los bares normales. En el fondo tienen un toque muy alternativo. Joder, la contesa es alternativa. El Bar Pérez me ha puesto de buen humor.
Luego he llegado al piso y el pintor estaba cantando. Me encanta oírle cantar en árabe, así como súper místico, seguido de Andy y Lucas. Mohamed me cae muy bien. Es un buenazo, se le ve. He hecho un poco de café y me ha estado contando que su padre murió hace cuatro meses y que está muy triste, que nunca había estado tan mal. Me ha contado cómo se prepara a los difuntos en su país según la religión musulmana. Llovía mucho. Hemos quedado que cuando ya esté instalada, un día vendrá y hará couscous para celebrarlo. Luego me ha hablado de su mujer y sus dos hijos. Nos llevamos bien porque ambos somos amables y fáciles de tratar. Mohamed, dónde tienes la pintura, aquí, pues pásamela, por favor, gracias. Sin problemas.
viernes, septiembre 13, 2013
1084. réplicas
Me ha picado un mosquito tigre por la calle. Puede que en un paso de cebra.
Hoy he pintado una puerta muy bonita, realmente lo es. Es reconfortante recuperar algo que ha tenido esplendor en otro tiempo. Espero que el fantasma de la casa esté contento. Seguro que sí porque noto muy buena vibración cuando estoy sola. Hoy he estado cantando en la futura habitación de las guitarras. Me llevaré la española y la acústica. Estoy mejorando mucho con la española, estoy aprendiendo una falseta de tango (palo flamenco) con un tipo que me cae muy bien y que cuelga los vídeos en Youtube. Lo explica muy despacio. Os lo recomiendo porque es buen profesor. Ya me sale bastante claro. No soy Tomatito, soy tomate cherry. Aquí una clase de Toni:
Bebiéndome una cerveza en la terraza he sentido que era como empezar a vivir en todas las ciudades que alguna vez he querido vivir. Son sensaciones luminosas. Es como cuando caminas por la calle y notas que lo haces por muchos lugares al mismo tiempo, porque hay algo en ti que va más allá y que pisa aceras distintas, caminos de tierra, arena... ¿Estaré repetida y, por algún motivo, ahora siento mayor conexión con mis réplicas? Y en todos esos sitios distintos amo a la misma persona. Eso sí sería fuerte. Wong –de Kar Wai– te dejo que copies esta idea para alguna de tus películas.
Hoy he pintado una puerta muy bonita, realmente lo es. Es reconfortante recuperar algo que ha tenido esplendor en otro tiempo. Espero que el fantasma de la casa esté contento. Seguro que sí porque noto muy buena vibración cuando estoy sola. Hoy he estado cantando en la futura habitación de las guitarras. Me llevaré la española y la acústica. Estoy mejorando mucho con la española, estoy aprendiendo una falseta de tango (palo flamenco) con un tipo que me cae muy bien y que cuelga los vídeos en Youtube. Lo explica muy despacio. Os lo recomiendo porque es buen profesor. Ya me sale bastante claro. No soy Tomatito, soy tomate cherry. Aquí una clase de Toni:
Bebiéndome una cerveza en la terraza he sentido que era como empezar a vivir en todas las ciudades que alguna vez he querido vivir. Son sensaciones luminosas. Es como cuando caminas por la calle y notas que lo haces por muchos lugares al mismo tiempo, porque hay algo en ti que va más allá y que pisa aceras distintas, caminos de tierra, arena... ¿Estaré repetida y, por algún motivo, ahora siento mayor conexión con mis réplicas? Y en todos esos sitios distintos amo a la misma persona. Eso sí sería fuerte. Wong –de Kar Wai– te dejo que copies esta idea para alguna de tus películas.
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