DOCTOR: Enséñame la lengua.
PAOLA VAGGIO: Aaahh....
DOCTOR: Sabes que el color de la lengua revela muchos secretos, ¿verdad?
PAOLA VAGGIO: Sí, lo leí en Zite ayer...
DOCTOR: Voy a hacerte un análisis. ¿Te han sacado sangre alguna vez?
PAOLA VAGGIO: Mmm... creo que no señor, en ningún post me han sacado sangre, que yo recuerde.
DOCTOR: Bueno, no es nada... un pinchacito. A ver, estira el brazo...
PAOLA VAGGIO: ¿Pero voy a tener que quedarme aquí durante mucho tiempo?
DOCTOR: No lo sé, depende de tu diagnóstico.
PAOLA VAGGIO: ¿Tengo que llamar a mi madre?
DOCTOR: No, no... nada de madres.
PAOLA VAGGIO: ¿Puedo llamar a mi hermana gemela Laura?
DOCTOR: ¿Tienes una hermana gemela?
PAOLA VAGGIO: Sí, señor... pero no nos parecemos, bueno ahora sí porque se ha cortado el pelo y se parece más a mí así. Las dos tenemos esta peca ·
DOCTOR: Aja... No te muevas. Mira p'allá...
PAOLA VAGGIO: P'adonde?
DOCTOR: Ya está. No, sólo era para distraerte mientras te pinchaba.
PAOLA VAGGIO: ¿Cuando tendrá el diagnóstico?
DOCTOR: Mañana.
PAOLA VAGGIO: ¿Puedo comer flan?
DOCTOR: Seguimos una dieta alimenticia muy estricta durante la primera semana. Sólo se puede comer calamares a la romana y mejillones en escabeche. Los días especiales se puede comer atún envasado con ketchup.
PAOLA VAGGIO: Y berberechos?
DOCTOR: Con limón.
PAOLA VAGGIO: Y para desayunar?
DOCTOR: Tarta de queso.
PAOLA VAGGIO: ¿Puedo recibir-escribir mails?
DOCTOR: Ajá... Sí.
martes, noviembre 18, 2014
martes, noviembre 11, 2014
Sforzinda
Como cuando se te lían los cables de los auriculares.
A veces no me gusta estar aquí. Tampoco sé dónde me gustaría estar. El amor es lo único que puede salvar a Barcelona.
El amor puede salvar cualquier cosa poco apetecible. Trabajar en la misma cadena de montaje que Jane Henderson y conducir con los faros encendidos por el polígono industrial, al amanecer, tras el turno de noche, de vuelta a casa.
Hubo un arquitecto en el Renacimiento que escribió un tratado sobre la ciudad ideal, Antonio Averlino. La muralla que la rodeaba tenía forma de estrella de ocho puntas. En el centro estaba el Palacio, la Iglesia y el Mercado. En cada punta de la estrella desembocaba un camino. En medio de cada camino había una plaza. El nombre para esa ciudad iba a ser Sforzinda. No llegó a construirse.
Ayer me dormí pensando en ella. En Sforzinda. En ese lugar en el que proyectarse.
A menudo paso por delante de un cárcel de mujeres. No está en las
afueras, está céntrica, en una zona que se convirtió en cara después de las Olimpiadas. Por fuera parece un colegio internado. Miro hacia dentro y veo las siluetas de las mujeres. A
veces hablan desde la ventana con niños y hombres que hay en la calle.
Supongo que son los maridos y los hijos en libertad. A veces dicen cosas que no se entienden. Al final del muro
hay una alambrada. Por la noche se enciende un foco cuando pasas cerca.
Justo al lado de la cárcel hay un biblioteca. Es un poco raro todo
esto... ¿verdad?
Sforzinda. Sforzinda. Sforzinda.
Aclara bien tus ideas
Soy Libra. Eso quiere decir que para decidir algo puedo balancearme entra una opción u otra eternamente.
Sabes que eres un libra consumado cuando lees la carta de un restaurante y dudas entre dos o tres o cuatro platos. Esperas una señal del universo, algo que te diga "carne", "pescado", "pizza", "pasta". Te imaginas su sabor, cómo te sentirás luego, mmm. Y cuando crees que lo tienes claro y el camarero anota tu decisión, en cuanto se va, piensas: "joder, debería haber pedido lo otro."
Esa es mi cruz, cambiar de opinión en el último momento. Esta mañana he tenido que hacer mil trámites para cambiar mi decisión.
Sabes que eres un libra consumado cuando lees la carta de un restaurante y dudas entre dos o tres o cuatro platos. Esperas una señal del universo, algo que te diga "carne", "pescado", "pizza", "pasta". Te imaginas su sabor, cómo te sentirás luego, mmm. Y cuando crees que lo tienes claro y el camarero anota tu decisión, en cuanto se va, piensas: "joder, debería haber pedido lo otro."
Esa es mi cruz, cambiar de opinión en el último momento. Esta mañana he tenido que hacer mil trámites para cambiar mi decisión.
domingo, noviembre 09, 2014
Vitaminas
Hace años, más de ocho nueve –forma parte totalmente del pasado– me gustaba una chica que se convirtió en imposible. Por esa época escuchaba esta canción, que esta tarde de domingo he vuelto a recordar. Me encanta lo de que se te meta alguien dentro como las vitaminas. Y eso me lleva a otro recuerdo, pero de la infancia. Me gustaban mucho unas vitaminas que me daban. Eran unas ampollitas que tenían un gusto similiar a las bebidas energéticas de ahora. Se guardaban en el frigorífico. Los muebles eran rojos. Yo le insistía mucho a mi madre para que me las diera porque me ayudaban "a hacer los deberes", realmente yo era una excelente alumna de pequeña. El problema es que el médico me hizo una análitica y me dijo que tenia exceso de vitaminas. O eso es lo que a mí me contaron como excusa para dejármelas de dar. Tenía una sobredosis de vitaminas. Lo de dosificar ya no se me daba bien.
jueves, noviembre 06, 2014
Feroz y mágico
Cada día dejan la misma carta bajo la puerta.
Por la escalera subo siempre con el sobre envejecido.
Me encadeno a la esperanza (...)
de algo feroz y mágico.
Cuando cuente 3.
Cuando cuente 3.
Cuando cuente 3.
sábado, noviembre 01, 2014
La otra ventana
Desde la ventana de mi pasillo vi luz en la ventana de la otra casa. En mi rellano hay dos puertas, una es la mía y la otra es la de un piso que está deshabitado. Pero creo que muy pronto ya no lo estará. No sé si me va a gustar tener vecino, realmente parece estar muy cerca. Cuando estaba haciendo la foto me asusté porque justo pasó la silueta de alguien por la ventana.
Escuché una voz de mujer. Miré por la mirilla y vi a la propietaria. Lo sé porque la conocí el día que firmé el contrato de alquiler. Todo el edificio es de ella. Estaba hablando con el encargado de las obras. Yo estaba escuchando detrás de la puerta.
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