Nos vamos a Venecia.
Carol se ocupa de los mapas imposibles de doblar, sé que a ella le gustan, que llevará seis o siete en el bolso y que tendremos Venecia seis o siete veces repetida. Yo me llevo una libreta que cabe en mi mano. Me está costando escribir en ese tamaño tan pequeño porque ahora sé que escribo como cabalgando, es algo que me ha hecho ver ella, yo no era consciente, pero para la primera página me he esmerado un montón, así que aquí está.
¿Qué espero? Pues lo espero todo. Todo se puede esperar.




