sábado, mayo 01, 2021

Llaves que abren todos los buzones

Querida E.:

El martes recibí tu  carta. No estaba en el buzón, estaba encima del contador de la luz de la escalera. Nunca dejan las cartas en el buzón. A veces las dejan en el suelo o encima del sillín de mi bici. A veces las pasan por debajo de la puerta. A mí me va mejor porque perdí la llave del buzón a principios del año pasado. Qué noche, aquella. Es muy largo de contar. Se me coló por una rendija del coche. Cuando conduzco, pienso en la llave. Mi vecino me deja la suya. ¿Sabías que casi todas las llaves de buzón son iguales? Yo aluciné. Tanta intriga con los buzones y todos se abren con la misma llave.

Sobre lo que me cuentas, no sé qué aconsejarte. Haz lo que sientas que es mejor para ti, sopesa tus opciones. Sea lo que sea que decidas no llegarás a saber si te has equivocado, en algunos momentos te parecerá que sí y en otros que no. Haz lo que creas.

La semana que viene grabo disco con mi grupo. Nos vamos a un estudio fuera de Barcelona. Nos quedaremos a dormir allí, la casa es grande y también hay mesa de ping pong. Me hace mucha ilusión jugar a ping pong como cuando era pequeña. Creo que no superaré jamás haber sido feliz jugando a ping pong. Me encantaría jugar a ping pong. Pero es muy difícil encontrar a alguien que sepa jugar. No sé dónde buscar. Voy a marcarme el objetivo de encontrar a alguien que sepa jugar a ping pong. 

Aunque la pandemia no ha acabado, el ambiente que se vive con el final del estado de alarma es de fin de la guerra, como si ya no pudiéramos contagiar ni contagiarnos.

Estoy leyendo Cartas a Mujeres, de la editorial Trampa. Es una selección de cartas que escribió Virginia Woolf. Me está gustando mucho. La selección y la edición son excelentes. Te recomiendo que lo leas.

Una cadenita con un rayo. Has acertado con el regalo.

Tengo que irme a ensayar. 



2 comentarios:

  1. Las llaves nos dan falsa sensación de seguridad, de que nuestros secretos estarán a salvo... lo cierto es que a nadie le importan, ¿verdad?

    Tienes suerte, yo escribo cartas y nunca me las contestan. Quizás tampoco importa lo que tengo que decir.

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  2. Esa falsa sensación de seguridad es que la que nos permite dormir por las noches.

    Saludos,

    J-

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