lunes, octubre 17, 2005

tacto

El viernes, además de ser mi cumpleaños, ocurrían otras cosas. Mi madre tenía una prueba en el hospital, de las que le hacen a menudo para controlarle la enfermedad del colon. Esta vez le encontraron 5 pólipos y se los sacaron ese mismo día. Uno se lo dejaron dentro porque era demasiado plano. Ahora tenemos que esperar los resultados.

Sería un golpe muy duro volver a lo de antes, al infierno que fue la colostomia y los meses de quimioterapia. Pero lo que me ha sentado peor de todo este asunto es que después de preguntarme por mi madre y las pruebas, me diga como si tal cosa, que el sábado se murió la tía de no sé quien de cáncer de colon y que sólo ha durado un año. Ese comentario sobraba. No lo habrá hecho a próposito pero el morbo que parece despertar la muerte ajena, la de los demás, no me hace ni pizca de gracia. Así que siguiendo con el tema, unos tienen pólipos y otros tienen el tacto en el culo.

Hoy estoy cansada y con pocas ganas de nada, pero eso sí, me ha fascinado algo:

Cuando Giulia se despierta, yo me acuesto, y cuando ella se acuesta, yo acabo de entrar en la facultad. Mientras Giulia se mete en la cama, cierra las manitas y sueña en China, a mi aún me queda toda la tarde por delante en la universidad. Es curioso, ¿verdad? Hasta el día más tonto guarda algo sorprendente.

viernes, octubre 14, 2005

27




Como ya son las 24:00 y por lo tanto 14 de octubre, ya es mi cumpleaños. Hoy cumplo 27.

Nací a la una del mediodía. Me adelanté un mes. Mi madre se despertó de la cesárea como si un caballo le hubiese pateado la barriga durante horas y horas. Por entonces mi padre aún tenía pelo.

La hija de Felicísimo, mi abuela, la mujer del aviador, contestó sin dudar ni un segundo: "sí, sí! enfermera, hágale los agujeros en las orejas!".

Mi primera casa y la de toda mi infancia era un sexto piso.

martes, octubre 11, 2005

fiesta sorpresa





Giulia se marcha mañana, estará fuera 15 días. Se va lejos, como de aquí a China, sin exagerar. Hoy es su cumpleaños pero lo celebramos hace dos días. El mío será este viernes, pero lo celebramos hace tres días.

Giulia me preparó muchos regalos. Yo ya le dije que quería 50 guitarras.

Me senté en la mesa y me dió un sobre que pesaba bastante. En el sobre escribió algo así como: "me dijiste que querías 50 guitarras, ¿que te parece si lo dejamos en 27?" Lo abrí y dentro encontré 27 guitarras de cartulina con un mensaje cada una. La primera llenó el comedor de confeti y de la segunda apareció una botella de cava.

Yo estuve muy impaciente durante toda la cena porque sabía que me quedaban 25 guitarras más. Cuando acabamos de cenar, Giulia abrió la puerta de la habitación y la cama estaba llena de regalos. Yo debí abrir los ojos como platos. El juego era una especie de "memory", consitía en leer de una en una las frases de las guitarras de cartulina, que eran pistas para adivinar el regalo y estaban numeradas hasta llegar a 27. Entonces yo tenía que buscar el regalo que llevara el mismo número, lo difícil es que el papelito con el número quedaba por debajo del regalo y entonces tenía que ir mirándolos todos cada vez que leía una nueva guitarra. Lo hice bastante mal y tardé un montón en abrirlos todos.

El guitarrazo final fueron entradas para una ópera sideral en el Liceu. La adaptación entre Star Treck y Encuentros en la tercera fase de Semiramide de Rossini.

Yo también le hice regalos, pero aún faltan dos porque así el cumpleaños dura más. Uno se lo daré un día que no se espera y el otro cuando vuelva de viaje y este será el más increíble. De momento, le regalé un romántico cuchillo de submarinista y una pizarra acuática para que escriba bajo el agua.

El domingo nos bañamos en el mar, se estaba muy bien en la playa. Ella se bañó más que yo porque a mi se me enrolló un pulpo en el tobillo y salí corriendo.

jueves, octubre 06, 2005

tengo


Rachel Salomon
phone: 718-637-1073
Tengo todas las vidas a la vez,
todos los deseos al mismo tiempo.
Decenas de despertares,
goteras de canciones en la casa
y manchas de silencio.

Los ladridos de los perros
que aullan,
los ladridos de los sueños
que me desvelan.

Tengo una voz,
una búsqueda y un encuentro.
A veces miedo.

Y para hoy,
planes con Giulia .

martes, octubre 04, 2005

ensayo de idiomas: qué mala soy traduciéndome

Ilustración de Ann Feild Didyk
phone: 410-235-0240
email:
annfeilddidyk@verizon.net

M'agradaria tant
tenir el món en miniatura i poder-te seguir allà on anessis.
Plantar-me al teu costat només movent un dit. El mar te'l faré amb aigua de l'aixeta i els caramels de Sant Medir seran els teus vaixells.
T'acaronaria els cabells pels carrers i et faria la traveta.
Riuria de tu una estona
i et faria perdre el metro
i et posaria molts cotxes davant perquè fessis caravana
i et relliscaríen els objectes de les mans
i et canviaria l'emisora de ràdio
i et tancaria el llibre al nas
i t'esborraria els documents que guardes a l'ordinador!
I també et faria un petó. Estic graciosa.


(he realizado algunos ajustes en la traducción al castellano)


Me gustaría tanto,
tener el mundo en miniatura y poder seguirte allá donde fueras.
Plantarme a tu lado con solo mover un dedo.
Haré el mar con agua de grifo y los caramelos serán tus barcos.
Te acariciaría el pelo por las calles y te haría la trabanqueta.
Me reiría de ti un rato,
te haría perder el metro
y te pondría muchos coches delante para que hicieras caravana
y te resbalarían los objetos de las manos
y te cambiaría la emisora de radio
y te cerraría el libro en las narices
y te borarría los documentos del ordenador!
Y también te daría un beso. Estoy graciosa.

lunes, octubre 03, 2005

con soltura


El sábado la ví a las tres de la mañana, un poco después de que aquella chica me pidiera un beso en la puerta de los lavabos.

Yo miraba hacia un lado y hacia otro, apoyada en el marco de la puerta, con la soltura que te dan dos cubatas y una cerveza de más.

Una chica de unos treinta y no sé, se acercó y me preguntó la hora.
- ¿Qué hora es?
Miré el reloj.
- Las dos y treinta y cuatro, ¿Te parece una buena hora? - le dije yo-
- Sí, es buena hora -dijo ella-
Entonces se acercó aún más y me preguntó:
- ¿Estás sola?
A lo que yo respondí:
- No, estoy con dos amigas.
Y ella siguió,
- Me refiero a que si tienes novia...
- Sí, pero está en una boda -contesté yo-
- Entonces puedes besarme.
Empecé a reirme pero en seguida me puse seria, me estaba acorralando entre ella y la pared, acercándome sus labios. Era una situación absurda. Después de un tonto forcejeo, me escurrí casi por debajo de sus piernas y logré escapar.

Me fui como un perrillo asustado, gimoteando. Auu auu auu aug. Eso me pasa por andarme con chulerías cuando doy la hora.

Salí a la calle, esperé un rato.
La ví a las tres de la mañana, llegó, aparcó y me subí en su coche. Hablamos un poco sobre como había ido todo. Le pregunté si yo era su novia, acordándome de la pregunta que me había hecho aquella del bar, y me dijo que sí. Llevaba un vestido y zapatitos altos, se me resbaló la mano por su escote, también por los muslos y otra vez esos besos de chicle del primer día.

Los montones de presente vuelan y se elevan aunque a menudo veo que el futuro viene de culo.

Un eclipse a las 11 no es nuevo para mí.