jueves, enero 19, 2017

Mi cama, teléfono

Que este par de meses de cambios significativos no me hayan pillado en mi cama es bastante simbólico. Pero todavía no sé qué quiere decir. Supongo que lo sabré cuando vuelva a estar en mi colchón y en mi habitación. Tengo ganas de recuperar mi territorio y de poner todas las piezas en su lugar. Me gusta vivir sola. Me parece curioso que  tengan que empezar tantas cosas los próximos meses. El trabajo, por ejemplo. ¿Dónde trabajaré? ¿Me gustará? ¿Tendré un buen sueldo? ¿Me sentiré bien? ¿Tardará mucho en llegar el nuevo trabajo? Hoy estoy casi optimista.

Ayer fui en autobús. Me encanta ver la calle y los árboles y a la gente caminando. Me fijo en todos los detalles. Es como si estuviera de excursión por otra ciudad. A la perri también le gusta, creo que me estoy convirtiendo un poco en ella. Esta mañana he ido a despertarla a su cama y me he confundido de nombre. Me pasa a menudo. Se mezclan cariños y afectos en mi mente,  me sale sin pensar. 

Hace meses que no veo a mis vecinas en el balcón, pero hay luz dentro. Ayer pensaba que tal vez se habían marchado y que al nuevo o nueva no le gustaba salir, pero justo hoy, al levantar las persianas, he visto a una de ellas barriendo... No se han ido. Me ha hecho una ilusión tonta. ¿Dónde está la otra? ¿Por qué ya no salen al balcón? ¿Han dejado de fumar? ¿Se han comprado una secadora? Es una lástima, me entretenía mucho mirarlas. Que salgan, que salgan... 


miércoles, enero 18, 2017

Regreso al futuro



Tuve un amigo con un ojo de vidrio. Se llamaba Moisés y llevaba aparatos en los dientes. Y se le quedaban los restos del bocadillo entre los hierros. Ya. Un día se quitó el ojo en mi casa. Sus padres tenían dinero. El ojo de vidrio se movía como su otro ojo, el de al lado. Se entiende esto. Me caía super bien Moi. 

He conseguido borrarme de todas las newsletters. Me siento muy orgullosa. Me ha costado mucho.

Hoy he estado pensando en que si pudiera estar un mes en el pasado, me iría al año 2004. A cuando quedábamos y nos emborrachábamos siempre en el mismo bar o en el piso de la calle Sant Domènec y le petábamos el candado de la habitación a L , y pensábamos en lo que escribiríamos en el blog "Me gusta el vicio y el autoservicio" y en qué personaje era cada una, y luego salíamos y no estábamos cansadas, e íbamos hasta el FEA a ver a las Dirty Princess y no nos daba pereza ir; y yo me enamoraba mucho y tampoco importaba, nadie me daba la chapa por ello, y G y M vendían chapas y camisetas, y el Primavera Sound era en el Poble Espanyol; y yo escribía poemas dramáticos y tampoco pasaba nada, no importaba exagerar las cosas; no existía la autoayuda ni el pensamiento positivo, ni las palabras "apego", "tóxico", "gestionar". Los budistas estaban en el Tíbet. Todo fluía. ¿Por qué ahora es más complicado?



domingo, enero 15, 2017

Llacuna Inc.



Me he borrado de la app de conocer chicas. 

Todavía no estoy preparada para el campo de batalla. Ir con armadura y vendas debajo es bastante chungo. Es en plan, ¿qué coño haces?

No puedo abrirme a nadie de ninguna de las maneras, ni en serio, ni para sexo ni para amistad ni para ninguna modernidad postromántica. Sólo podría abrirme mostrando la verdad, y eso es imposible, nadie quiere la verdad, jamás. Estamos en la era del filtro. La verdad sería: estoy hecha polvo, ¿quieres cuidarme? Soy una perra del refugio, no del infierno. 

Esa especie de antídoto navideño seguido de las rebajas, que te lanza al consumo de personas, me ha servido para darme cuenta de ello. Supongo que era un falso reset. Quedan los teléfonos registrados en el whatssap, no se sabe para qué ni hasta cuándo. EPerfiles, estándares, patrones. Definitivamente, no estoy lista. 

Sigo en la app de buscar trabajo. Esa sí la mantengo activa. Aunque no tenga ninguna vocación clara de nada ni tiempo ya para crear una nueva. Pero necesito una nómina y un poco de cariño laboral, me conformo con cariño laboral, aunque lo realmente bueno sería pasión laboral.

Estoy resfriada. También tengo una especie de estornudos de echar de menos. Y tos de frustración. Y mocos de recuerdos.

Pero ayer me sentí muy afortunada volviendo en un Bus Nit que me dejó al lado de casa, esquivando el frío y la noche. Y pensé, qué bien, qué cerquita me deja, qué suerte tengo... Esas alegrías.






sábado, enero 14, 2017

Experimento de escritura 1



Este es un experimento, se trata de improvisar escribiendo mientras suena una canción (lo he grabado en vídeo). En esta primera ocasión  es "Street Boy" de Sixto Rodríguez. 

miércoles, enero 11, 2017

La mañana que nos convertimos en especiales



Mi madre siempre cuenta que de pequeña la castigaron por preguntar quién era el Espíritu Santo. Y otra vez la castigaron por imitar a Sor María. Y otra vez por no lavar el trapo de costura. En los buenos tiempos, mi abuelo de verdad coleccionaba motos y brillaban tanto que la gente se giraba cuando subía por la Calle Calabria.
Mi abuelo de verdad, un día le dijo a mi madre "si pasa algo, mira dentro del bidón rojo". Mi abuelo de verdad saltaba a la cuerda y tenía un saco de boxeo. Mi abuelo de verdad tenía sonrisa de aviador. Mi abuelo de verdad le regaló ese pupitre a mi madre para que se convirtiera en una niña muy lista.

Mi madre me llevaba a trabajar con ella cuando no había colegio y yo siempre me aburría mucho, excepto cuando al mediodía íbamos a la playa. Y un día vimos un rodaje de una película en una carretera de la Costa Brava y yo me sentí muy especial. Y desde esa mañana me siento así, aunque eso signifique no encajar la mayoría del tiempo. El bidón rojo está en el fondo de nuestros ojos, tienes que mirar fijamente para verlo. Es una suerte tenerlo. Lo demás, carece de importancia. Mi madre me ha llamado para decirme "buenas noches".

domingo, enero 08, 2017

Poema fantasma


56 días de escarcha en el estómago. 
Mi criatura moribunda 
esta madrugada tiene forma 
de bolsa de tinta de calamar;
de nido hecho de ramitas
y cáscaras de plátano
envases de yogur
etiquetas de agua
chapas de cerveza. 
Restos que yo traje 
desde el parque,
al atardecer, 
cuando el sol era denso,
miel.

Duermo fatal,  no sé dormir mejor. 
Tal vez eche de menos mi cama. 
No es suficiente con mi almohada.
Atravieso el pasillo 
veo luz dentro de mi antigua habitación,
pienso en si yo estaré dentro, 
como hace unos meses,
en si ahora soy el fantasma 
y me asomo por la puerta
y grito sin voz
y arrastro las cadenas
y descuelgo los marcos
y golpeo las paredes