Ya no estoy enfadada. Me di cuenta el martes cuando empecé a silbar en la bici, de forma natural, camino al trabajo. El día de ayer, soleado y brillante, fue por momentos molesto, como cuando mis vecinos ponen salsa y yo, sencillamente, no quiero escuchar su música. Ayer sentí tristeza porque es primavera y me gustaría poder disfrutarla.
Mis compañeras de colegio comparten fotos de cuando éramos pequeñas. Yo tenía problemas de adaptación a la norma: ni jugaba con las niñas ni llevaba vestido. Les sacaba medio cuerpo a todos y a todas -por lo visto, crecí mucho más que el resto, de repente. Mi cabeza sobresalía siempre y mis orejas, también... mis orejas eran tan gigantes como yo misma. También tuve mi época de ser la gorda y de tener que lidiar con ello en la puta clase de gimnasia, las dos horas más traumatizantes de la semana y que me hicieron creer que no era apta para el ejercicio físico, cosa que era totalmente mentira. Empecé a disfrutar del deporte justo cuando dejaron de obligarme a hacer aquellas mierda de ejercicios de la clase de Educación Física. Todo ello me ha hecho recordar que lo pasé francamente mal yendo al cole. Todo cambió cuando me vino la regla y adelgacé 10 kg., me dejé el pelo suelto e intenté seguir el "estilo" de ropa de las demás. O sea, empecé a seguir la NORMA. Moraleja: vivir en sociedad es asqueroso/complicado.