viernes, enero 03, 2014

Día 2.

Ayer estuve toda la tarde aprendiendo a tocar con la guitarra dos canciones de Anna Calvi: Eliza y Sing to me. Estuve cantándolas en mi habitación del tocadiscos y los libros.  Me gusta tanto que a veces la contemplo desde fuera como si fuera un lugar sagrado. Estar dentro me recuerda a mi adolescencia, cuando descubría El Guardián entre el centeno de Salinger y On the Road de Jack Kerouac. Este último no lo entendía pero me flipaba. Con mi vecina Sonia siempre queríamos hacer viajes largos en coche escuchando a los Doors. Era nuestro sueño. Lo quisimos con mucha fuerza. Pero luego, cuando tuvimos el carnet de conducir, ella sólo lo usaba para ir a discotecas en polígonos.

Hoy ha sido primavera en Barcelona. Un día muy caluroso y muy bonito. Para ir en bici y meterse un hostia por empanada de la vida. No ha sido el caso, pero todo llegará.

jueves, enero 02, 2014

Día 1.


Ayer subí al terrado a tender las sábanas. Mis vecinos –que no son ni gitanos ni errantes, pero tocan la guitarra, el ukelele, el violín, el acordeón, la flauta y el piano– nunca suben.  

En el terrado hay una caseta de cemento con una puerta de madera que está rota, dentro hay una vieja bicicleta abandonada y cajas. También hay macetas olvidadas. Y un cubo de hojalata con cañas dentro. Y depósitos de agua antiguos.

El terrado es un lugar secreto. Está lleno de esperanza. Todas las cosas que hay allí están haciendo planes. La bicicleta quiere volver a pasear. Las plantas quieren volver a dar flores. Las cañas quieren descubrir, de una vez por todas, para qué sirven. Me gusta mucho ese rollo.






miércoles, enero 01, 2014

Día 0.


Me ha dicho mi padre geek por teléfono:

-¿Y por qué no empiezas otra vez? Año nuevo, casa nueva, pelo nuevo. Si es que lo tienes todo de cara.

Me he convencido y me he puesto a hacer unos dibujillos. Un garabato por aquí otro por allí.

Al final me he comido las uvas en compañía por Facetime. Knock knock. Hawaii you. Hacía sol.

Qué complicado es quedarse sola en estos tiempos.




jueves, diciembre 26, 2013

Altavoz+spotify+padres= bomba




Santa Claus le trajo un altavoz bluetooth a mi padre. Se me ocurrió instalarles Spotify en la tablet y enseñarles cómo funciona lo de las listas. Esta mañana me ha despertado con Rocio Jurado a todo volumen; seguida de Raphael, seguido de ópera al azar, seguida del Dúo Dinámico, seguido de Montserrat Caballé con Freddy Mercury. 
Altavoz+spotify+padres= booomba.

Me he quedado a dormir con ellos porque es Navidad, pero hoy me marcho a casa, yo también quiero poner mis listas de spotify.

Se está acabando el año, es momento de hacer balance, de saber si estás en paz contigo. Y si no lo estás, debes seguir intentándolo. No puedo darte ningún otro consejo mejor.

Estoy sopesando comerme las uvas sola. Mi plan sería cenar mi comida preferida escuchando música africana y no encender la TV aunque me apuntasen con una pistola. Me comería las uvas cuando el reloj marcara las doce y ya está, sin presiones. Luego bebería cava a morro de la botella. ¿Drogas?











miércoles, diciembre 18, 2013

1056. No es una carrera




Son días importantes para mí. También estresantes. Mis alumnos me miran desde el escenario muy atentos. El público está silencio. 53 caras esperando a que yo toque las primeras notas de mi guitarra para empezar a cantar. Yo les doy las últimas indicaciones en voz baja. Ellos las entienden. Seguid el tempo, no os adelantéis. No es una carrera. A veces no comprenden que la música no es llegar el primero al final de la canción. Me encanta el momento de la ovación del público. Los padres. Es una marea que viene de lejos en forma de aplauso. A veces me pongo un poco severa con ellos. Con mis alumnos. Dirigir a un grupo de  personas a veces es así, tú quieres que hagan algo que hay en tu mente. Lo visualizas y quieres que salga al exterior. Y piensas, por qué coño no lo hacen? Y pienso: ¿Es necesario que lo hagan de la forma que yo les pido? Entonces me relajo.

Esta mañana he estado especialmente apática. No tenía ganas de nada. Las maestras también tenemos nuestros momentos bajos, aunque no lo parezca. A veces tengo que cantar y bailar mientras siento que mi vida se estanca o se pierde en algún lugar. Pero no es así siempre. Cuando me siento feliz es bonito cantar y bailar cada día. He tenido un momento de descanso y me he dedicado a hacer manualidades. He descubierto que me relaja hacer cosas con las manos. En un colegio siempre hay cartulinas, estrellitas, papel de celofán y pegamento. He hecho una guirnalda con paquetitos que simulaban regalos. No sé dónde la pondré. En casa, supongo. Los niños notaban mi apatía porque me han regalado cinco dibujos distintos. En todos salgo yo tocando la guitarra. Siempre la dibujan muy grande, como un contrabajo. ¿Me deben ver pequeña en comparación con mi guitarra?

He salido del concierto y me he comprado un cruasán de chocolate. Me lo he comido por el camino. He llegado a casa y me he tumbado en el sofá a ver Stories We Tell, de Sarah Polley. Los miércoles no voy nunca al gimnasio. Me ha encantado la película-documental, pero me he dormido durante un cuarto de hora porque se me cerraban los ojos. Esa sensación de no poder luchar contra el cansancio. Además hablaban mucho y tenía que estar muy atenta.  En el fondo habla de las historias, de que hay que contarlas para que lo sean. Me parece muy interesante Sarah Polley, podría ser mi novia un día. O mi amiga. Sólo uno. También quiero que sus dos padres sean mis suegros durante un día. Y su familia, mi familia. Y salir en el documental. Hola. Hello. Salir tocando la guitarra o algo así, mientras Sarah habla por teléfono.

He tomado una foto de las ventanas de mis vecinos. Me gustaba la luz. En cada ventana hay una vida distinta y me intriga. A veces veo algún fragmento. Un sofá rojo, un espejo, un lámpara, una silueta que lleva algo en las manos.

La parte de atrás de mi casa es bastante tranquila. Desde la terraza sólo oigo graznar a las gaviotas. Vienen de la playa. Pero de fondo, como un rugido lejano, puedo escuchar el rumor de los coches y el tráfico. Están ahí. Autobuses, sirenas, motores. Cuando era pequeña me gustaba dormirme escuchando el motor de los autobuses de Barcelona, los que pasaban por delante de mi casa. Los dibujaba en mi mente de color granate, grandes, muy grandes. Ahora son rojos. Antes eran granates.

Una amiga me ha enviado un artículo con claves para ser feliz. Estaba estructurado a modo de preguntas. En una de ellas preguntaba qué quería hacer sentir a los demás, para encontrar un objetivo o un propósito. Todavía estoy pensando la respuesta.

Sigo sin saber qué hacer en fin de año. He imaginado en mi mente tres planes que me encantarían, pero son imposibles los tres. Los he escrito en un folio con todo tipo de detalles. Hasta lo más absurdos. "Y se cae una uva al suelo"; "Y me entra algo en el ojo y me rasco"; "Y tengo pis". En uno de mis mejores últimos días del año bailé desnuda sobre una cama mientras berreaba una canción de Rihanna. Lo tengo grabado en vídeo.






domingo, diciembre 15, 2013

1053. La vida continúa de muchas maneras


Ayer murió mi tío. Es extraño leerme hace un año hablando de él. Hoy, mientras estaba en el tanatorio, me he acordado de lo de la chica de la piscina. Es una pena porque creo que de todas las historias que se han contado mientras estábamos allí, anécdotas, recuerdos, la que a él le hubiera gustado que alguien mencionara es, precisamente, la que yo conté aquí en secreto. Le vi tan feliz y guapo aquel día. En el libro de recordatorios he puesto algo relacionado con esa historia, pero de manera sutil: "Que revivas eternamente tus momentos más felices."

Por cierto, a mí no me llevéis a un tanatorio, me parece un lugar horrible. Me ponéis en la playa o en algún lugar más bonito.

Después del velatorio he ido a dar vueltas al mercadillo de segunda mano y he comido allí. Quería despejarme.

He estado buscando un jersey durante horas, pero no he encontrado ninguno que me gustara de verdad. De verdad de verdad de la buena. Me he bebido dos cervezas y he escuchado música mientras la gente rebuscaba y se paseaba con sus mejores prendas de segunda mano. #postureo mil

Me he comprado un anillo.

Luego me he puesto melancólica yo sola, melancólica #sinfiltros.

La vida continúa de muchas maneras.