Hoy he recordado mis primeros años como profesora. Me sorprendía casi todo. Últimamente no, ahora ya me sé el truco, por así decirlo. Sé el truco de los dibujos, de las dedicatorias con corazones y de las palabras inventadas con significados insospechados. He recordado que solíamos cantar en clase Oh Susana (en catalán) y que esa tarde, los niños y las niñas, tenían licencia para vestirse de vaqueros y vaqueras. Y la clase se inundaba de risas y de sol. Creo que ahora no podría hacerlo. Conozco el truco, estaba bajo el sombrero de vaquero que yo me ponía para cantarla con mi guitarra frente a 26 niños y niñas. De ese año recuerdo a una alumna, una niña que se llamaba como yo, y que se puso una estrella de sheriff para bailar la canción. Fue mi alumna preferida durante años. Porque los profesores tenemos alumnos preferidos. También es verdad que a algunos les tenemos manía, pero no nos influye en la nota.
El sombrero lo perdí en la mudanza. La canción la acabo de tocar así.
El sombrero lo perdí en la mudanza. La canción la acabo de tocar así.


