martes, diciembre 30, 2014

viernes, diciembre 26, 2014

Ya he encontrado mi pasión

Estoy en un momento incierto de mi vida. De transformación. He decidido que debo buscar mi pasión. Pero, ¿cómo la busco?

He mirado en Google y definitivamente en Wikihow tenían la respuesta. Con un secillo test podía descubrir  mi pasión. Ahí van mis respuestas a las preguntas:


¿Si pudiera hacer algo por el resto de mi vida, qué sería eso?

Eso sería cambiar la cabecera de mi blog.

¿Qué es eso que me encanta hacer?

Eso es cambiar la cabecera de mi blog.

¿Qué haría aun si no fuera a cambio de dinero?

Cambiaría la cabecera de mi blog.

¿Qué me hace sentir que nada más existe?

Nada más existe cuando cambio la cabecera de mi blog.

¿Qué actividad me hace sentir en mi medio?

Cambiar la cabecera de mi blog.

Joder, pero si lo tenía en los morros.

jueves, diciembre 25, 2014

Creo que no voy a poder enfadarme nunca más con nadie (nunca más?)

Día de Navidad. He soñado con una persona. La persona me hablaba en mi sueño. Yo le hablaba a la persona. Quería a esa persona mientras le hablaba. El querer implicaba querer estar más cerca. Como cuando los niños se llevan algo a la boca. El sueño no era una acción contínua, se cortaba y aparecían lugares y situaciones distintas. A la persona se le caía un pendiente. Justo ha sonado el despertador.

He dudado un rato sobre si hoy tenía que hacer algo. Luego he recordado que sí, que hoy era Navidad y tenía comida familiar. He salido de la habitación, he mirado afuera a través de las cortinas. Era como si alguien hubiera pasado toda la noche en la silla de la terraza, esperando.






En el sueño yo ponía un disco, la banda sonora de Muerte en Venecia.

Voy a ponerlo un rato en la realidad, porque... la realidad es esto, ¿verdad?


martes, diciembre 23, 2014

Kit de lectura contra el frío


Ayer no me acordé de encender el radiador de la habitación para que estuviera caliente al acostarme. Y precisamente ayer hizo bastante frío. Frío húmedo. Del que se cala y deja sobre las pestañas una fina capa de escarcha invisible. Tuve que leer bajo el edredón y la colcha para no congelarme. Pero me gustó.

Bajo la ropa me alumbré con una linterna que tengo en la mesita por si se va la luz en mitad de la noche y la oscuridad se hace todavía más grande. En la mesita también guardo el pasaporte. Y veinte dólares, y 12.000 pesos, y una cajita de metal con pendientes sin pareja, y 1 carta de comida para llevar, y una goma de pelo, y una pulserita de las mil que me regalan cada día. Es un kit de supervivencia nocturna, estoy esperando darle un sentido.

Leí un montón de páginas de La Constelación del Perro, una novela que me está encantando. En el fin del mundo, sólo un aviador y su perro mantienen la esperanza. (Yo todo el rato me imagino que somos mi hámster y yo.)

Acabo de decidir hace un segundo, en el momento en el que he cambiado de párrafo, que en 2015 voy a ir a San Francisco. ¿Alguien me lee desde San Francisco o cercanías?  

Aquí PV... gggssss... (ruído)... gggsss... repito, ¿alguien me lee desde SF?



lunes, diciembre 22, 2014

Brazos de árbol

Hoy he cambiado el metro por la bicicleta. Hacía frío, pero el sol era tan bonito que no he querido esconder la cabeza. A la vuelta, he decorado un poco la casa con adornos navideños. Algunos los he hecho yo misma, mientras cocinaba un guiso con sepia, que la verdad es que estaba muy rico. Una amiga pintora me hizo un regalo hermoso y me acompaña todos los días. Dibujó a una mujer desnuda con brazos de árbol en mi pared. También me está enseñando a perderle el miedo al papel, a ensuciarlo y a modificarlo. Me dijo que esa mujer estaba creciendo constantemente.

El vecino de abajo está tocando el piano. Una canción bellísima. El otro vecino se va a Madrid, porque de allí es su familia. Yo me quedo aquí, donde está la mía.


domingo, diciembre 21, 2014

Tercer invierno de 2014

Hoy me he despertado y no tenía leche. Tenía una sepia y una mandarina. Sí, porque fui a la pescadería y me compré una sepia. Y me la dieron en un sobrecito como si fuera una carta. No calculo bien los alimentos que necesito.

Alquien ensaya con la batería. Se ha puesto música jazz y toca encima. Yo estoy al sol. Él es guapo y toca la batería. No le veo.

He vuelto a ver Cosas que nunca te dije y me gustó más que ninguna otra vez. La primera fue en el cine con una amiga por la que sentía atracción. Sus padres tenían una ferretería en Sants, creo. Teníamos 16 años o así. Y yo me pegaba a ella como un imán. Y se me pegaban los tornillos y las tuercas que vendía su padre. Probablemente no entendimos nada pero nos gustó. La segunda vez la vi después de un desengaño amoroso, pero a los tres días, o menos, me enamoré de nuevo y fue muy feliz. La tercera vez fue el otro día, en mi casa. Hace dos días.