domingo, noviembre 25, 2018
Rendición
El conductor iba escuchando música de mierda. Los rótulos luminosos de la Gran Vía parecían más solitarios que nunca. Las luces de navidad gastadas y sin brillo. C, al despedirse, todo drogado me ha dicho “ojalá pudiera pasarte algo de mi pasotismo... No soy super feliz, pero no me afecta demasiado. La semana que viene jugamos a ping pong y te preparo un día especial.” Sí, ojalá pudiera.
Me he ido de la fiesta porque no lograba divertirme. Creo que, simbólicamente, es un gesto de rendición. Irse de una fiesta es desencanto.
Me pregunto si no debería rendirme. Rendirme, en general. Marcharme a un lugar seguro para estar a salvo. Me dan miedo las personas. No todas. Solo las que me tratan mal.
martes, noviembre 20, 2018
Qué días tan raros
Tengo miedo (a veces, escribo algo y desaparece, como si envolverlo en un nombre lo hiciera cambiar de aspecto, como si la palabra fuera un disfraz) o ya no tengo miedo. ¿Es esta ausencia miedo? O es todo lo contrario. Es desconcertante. No sé si tengo miedo o si he dejado de tenerlo. Me dijo R que era muy inteligente y que todo lo filtraba. No sé que quiso decir exactamente. Mañana se lo preguntaré. Ser sensible, y ahora también inteligente, es una putada grande.
Los últimos días han sido como despertarse de una siesta larga en el sofá. Han sido extraños. Tan extraños...
Ya no escribo poemas de amor, la inteligencia me censura todo el tiempo. Risas. Creo que eso es lo que quiso decir R. Qué bonito era ser imbécil...
viernes, noviembre 09, 2018
Repetición
Me he resfriado. Estoy un poco triste también, creo que por eso me he resfriado, para que mi cuerpo no desentone con lo que siento. Ayer me fijé en las copas de los árboles iluminadas por los últimos rayos de sol y también en la parte alta de los edificios, bañados en esa luz espesa y anaranjada del atardecer. Fue llegando al Parque de la Ciutadella. Me pareció hermoso; sin embargo, me sentí dentro de una repetición sin pausa. Me está costando mucho. Pero no pasa nada. Bueno sí, sí que pasa.
viernes, octubre 26, 2018
Dándonos amor
El fin de semana pasado dormí poco pero aproveché muy bien mis horas despierta.
Estuvimos tocando en una fiesta dentro de un convento de una antigua colonia industrial abandonada. Ahora funciona como residencia artística y espacio creativo. Me sentí en paz al lado del bosque y del río, que bajaba repleto de agua. Puede que, cuando tenga vacaciones, me escape allí unos días para escribir o componer. Me sienta bien desconectar de la expectativa de la ciudad. Nuevamente fui la única mujer que tocaba.
Sobrevivimos a una performance muy ruidosa en la fábrica de la colonia (2 hombres) y a una posterior fiesta de electrónica (1 hombre) con unos samplers fantasmagóricos y siniestros que se colaron por todos los rincones hasta el amanecer. Lo malo es que a las 9 de la mañana ya estaba conduciendo con los demás en el coche (4 hombres), cegada por el sol y sin apenas haber dormido, de vuelta a Barcelona. No podíamos quedarnos durmiendo porque nos esperaban en el estudio (otro hombre) para grabar un EP de cuatro temas. Cuando hablo de que era la única mujer en lo musical, es la verdad.
Mientras estaba grabando me emocioné unas cuantas veces pensando en mis cosas. A las diez de la noche, cuando acabamos, nadie podía con su alma. Llegué a casa contenta por todo lo que habíamos vivido durante las últimas 24 horas. Sentirme tan conectada a otras personas haciendo algo que me gusta, y a la vez sentir que esas otras personas también estaban dándome su amor.
Estuvimos tocando en una fiesta dentro de un convento de una antigua colonia industrial abandonada. Ahora funciona como residencia artística y espacio creativo. Me sentí en paz al lado del bosque y del río, que bajaba repleto de agua. Puede que, cuando tenga vacaciones, me escape allí unos días para escribir o componer. Me sienta bien desconectar de la expectativa de la ciudad. Nuevamente fui la única mujer que tocaba.
Sobrevivimos a una performance muy ruidosa en la fábrica de la colonia (2 hombres) y a una posterior fiesta de electrónica (1 hombre) con unos samplers fantasmagóricos y siniestros que se colaron por todos los rincones hasta el amanecer. Lo malo es que a las 9 de la mañana ya estaba conduciendo con los demás en el coche (4 hombres), cegada por el sol y sin apenas haber dormido, de vuelta a Barcelona. No podíamos quedarnos durmiendo porque nos esperaban en el estudio (otro hombre) para grabar un EP de cuatro temas. Cuando hablo de que era la única mujer en lo musical, es la verdad.
Mientras estaba grabando me emocioné unas cuantas veces pensando en mis cosas. A las diez de la noche, cuando acabamos, nadie podía con su alma. Llegué a casa contenta por todo lo que habíamos vivido durante las últimas 24 horas. Sentirme tan conectada a otras personas haciendo algo que me gusta, y a la vez sentir que esas otras personas también estaban dándome su amor.
lunes, octubre 15, 2018
Un extra de energía
Mi cumpleaños me ha dado un extra de energía y me ha subido el ánimo hasta la cima. Una fiesta llena de amigos a los que quiero, dormir en los brazos de esa chica que empezó a interesarme en mayo, tras nuestro peculiar affair autoeditado, y besarnos largo en la entrada del metro, por la mañana, con el sol en la cara y una resaca monumental. Para acabar, un concierto increíble de Anna Calvi, que toca su telecaster de un modo tan bestial y sensual que nos ha dejado atónitas, no hace falta decir que hemos fantaseado intensamente... Estoy muy contenta de haber visto su evolución en el escenario desde 2011 (aquel concierto en la KGB). Anna Calvi será una de las grandes dentro de uno años, será una PJ Harvey (aunque no creo que se le parezca musicalmente). Y para acabar, cena con el Chico de los 1000 conciertos mientras caía el diluvio universal.
Hoy toca ser muy feliz.
lunes, octubre 08, 2018
Se aburre y se droga
Después de trabajar, he ido a la piscina. Desde hace unos días me aburro al llegar a casa. Pienso, ¿y ahora qué? Y me pongo a tocar la guitarra, y ya se pasa la tarde y es la hora de cenar. Puede que sea el inicio del otoño. El viernes me entró una soledad repentina a las seis de la tarde y no recuerdo qué pasó luego. Creo que acepté mi soledad y anulé una cena. El sábado me pasé el día fuera de casa con unas y con otras, y acabé la noche en el callejón hablando y conociendo gente. A veces, me sorprende ser una persona tan sociable. Seguramente es una cuestión de adaptación al medio, de supervivencia.
Hoy he salido antes de casa y he visto a la chica de la bici caminando. Ha puesto cara de sorpresa y yo también. No la esperaba. Creo que es bastante alta. Mi teoría es que vive por arc de triomf. Mi teoría es que me he buscado una especie de entretenimiento matutino para no aburrirme.
Espero remontar los ánimos esta semana, pero también debo contar con la posibilidad de que todo continue igual... ya se verá. El domingo es mi cumpleaños y todavía no sé si celebrarlo.
Esta canción de DIIV es mi preferida, sobre todo porque tiene algo oscuro y enigmático. El cantante de DIIv se aburre y se droga.
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