sábado, julio 24, 2021

#14 (Diario de verano, 2021) - Me he saltado el trece, por si acaso.




Esta mañana, en la piscina, he tenido un carril solo para mí. O estaba todo el mundo en la playa o ya han empezado a marcharse de vacaciones. Me hace muy feliz haber encontrado una rutina para los sábados y los domingos por la mañana. Miro a mi alrededor. La hiedra, el jazmín, las otras plantas que no conozco el nombre. Me fijo en el edificio del gimnasio, una antigua fábrica de finales del siglo XIX, donde trabajaban tejidos. Es un edificio hermoso, blanco, con ventanales y buhardillas. Vuelvo a nadar. Nadar, nadar, nadar, es lo mejor del mundo.

Me gusta un poco el socorrista. Ser lesbiana y que te guste el socorrista es de lo más absurdo. Tal vez ya no sea lesbiana. No, no es eso. Sencillamente, no quiero saber nada de aquello que potencialmente puede hacerme daño. Es un chico de pelo castaño oscuro, alto, con músculos definidos pero sin exagerar, y no lleva tatuajes. Es amable. Tiene la voz bonita, cálida, la mirada dulce. Me gusta de un modo platónico, poético, sin deseo. Es el socorrista y es el chico líquido. Me saluda cuando entro en la piscina. Me saluda en plan, "Eres tú, que vienes siempre los sábados y los domingos por la mañana, nadas y lees, y eres la única que desinfecta la hamaca (como indica el cartel)". Yo siempre fui obediente. 

Los domingos, en el bar de la plaza hacen vermut con bossanova en directo. Toca un dúo brasileño. Yo los escucho mientras me seco al sol. Y ese detalle me encanta que se repita cada domingo. Voy a hacer que se repita todos los domingos de agosto que pueda. Y los de septiembre.

Ha habido una sorpresa. Todos los veranos tienen una sorpresa. ¿verdad? Incluso los veranos que parece que no vayan a tenerla. La sorpresa me lleva a otra ciudad del Mediterráneo, la semana que viene, cinco días. Iré en tren. Tiene que ver con música. Con la música. Gestiones musicales, vamos a llamarlo. Tengo muchas ganas de ir en tren. Hace siglos que no voy.

He acabado Fármaco, de Almudena Sánchez, me ha gustado mucho. A las personas que hemos tenido depresión y que siempre estamos alerta por si vuelve, nos gusta leer sobre ello. Hay una especie de salida del armario de la depresión, o eso me parece. Como para que no sea vergonzoso, para que no sea un lastre, un fantasma. Me gustaría conocer a Almudena, tomarme un café con ella, bueno, una cerveza, y charlar un rato. Almudena, si una día te googleas y llegas aquí, hola. Hola como cuando se abre una bolsa de patatas fritas. 

Me he comprado un álbum doble maravilloso, de la colección Soul Jazz Records: "Rocksteady, soul and early reggae at studio one". Una delicia. 2 LP's. 

Sigo encontrando detalles nuevos en el cuadro que encontré encima de mi buzón. Se me acumulan los detalles que descubro. Me parece impactante ver cada día algo nuevo. Por ejemplo, descubrí unas manchitas naranjas, que son algo así como florecillas. Descubrí una casa color salmón sin ventanas. Y esta mañana he descubierto otra casa blanca, alargada, que se parece a la fábrica de la que hablaba antes. Y hoy, las otras casas me ha parecido que estaban tristes. Como desdibujadas. Me gustaría tanto saber quien pintó el cuadro y por qué apareció encima de mi buzón.





domingo, julio 11, 2021

#12 (Diario de verano, 2021)

Devoro las mañanas de los sábados y los domingos nadando en la piscina, leyendo y tomando el sol en el césped, nadando-leyendo-sol. La luz se filtra por la claraboya e ilumina el agua. Contar piscinas me gusta y concentrarme en el número que estoy nadando.  

Me voy sintiendo mejor. La tristeza se está domesticando. La desesperanza va menguando.

Están ensayando ópera en la fábrica. En septiembre ya no estará y cambiará totalmente el paisaje urbano. Un bloque de oficinas llenas de gente con ordenadores la sustituirá. Lo peor será el ruido de las obras durante dos años. El polvo. No quiero que tiren la fábrica. Me cuesta mucho pensar que algo que lleva un siglo en pie vaya a desaparecer.

jueves, julio 01, 2021

#11 (Diario de verano, 2021)

Mi madre me ha llamado desde el hotel y me ha contado que desde la habitación se ve el mar. Me ha mandado una foto. Y que todas las habitaciones que acaban en 10, como la suya, tienen la terraza más grande. Que han tenido suerte. Que mi padre se ha bebido un gin sour después de cenar mientras empezaba el karaoke del hotel (me conmueve, me suena a infancia, a música que viene de lejos, a mosquitos, a 1989, a coches de gasolina). Me gusta mucho que mis padres estén de vacaciones y que mi madre esté disfrutando, y que los dos hayan dejado atrás el susto de finales del año pasado e inicios de este. Lo pensé cuando estábamos en el hospital, que ojalá llegara el verano, luminoso y lleno de karaokes. 

Hoy aquí ha hecho mal día, allí también, por lo visto. 

Esta tarde he estado con A en el bar de mi ex-vecino. Me gusta mucho esa terraza y el airecito que sube de la playa. Ayer estuve en la tienda de discos y me dieron una mala noticia: desaparece la nave industrial que veo desde mi casa. Construirán un edificio alto, de cristal, lleno de ventanas iguales y aburridas, tal vez un hotel u oficinas, tal vez pisos. Adiós a los ladrillos sucios, a los vidrios rotos, al hierro, a las chimeneas y al jardín salvaje. Me da mucha pena que desaparezca ese pedazo de los últimos ocho años de mi vida, pero qué le voy a hacer. No me gusta nada cómo está cambiando el barrio. Está desapareciendo. Se va a perder, se perderá. 

Son días de volver al pasado y de darme cuenta de que ya no está, pero estoy a punto de dejarme llevar hacia lo que sea que venga. Estoy cansada de resistirme. No sé qué mano soltar primero.

viernes, junio 25, 2021

#10 (Diario de verano, 2021)

Me parecen poéticos los autobuses, casi vacíos, que recorren la ciudad, de punta a punta, anunciando su destino en el cartel luminoso. Yo me los cruzo y pienso en lo bellos que son, un poco fantasmas de sábana blanca, y se desvanecen a lo largo de la calle como van esfumándose las personas a lo largo de la vida.

Hoy he estado leyendo en el césped de la piscina, no recordaba que era mi lugar preferido hace unos años. Me he puesto un bikini negro, uno con las clásicas tres rayas de adidas, que me dio mi última pareja porque a ella le apretaba. Estaba en un cajón, no tenía presente que seguía allí. He estado pensando en que no estar es una forma bastante íntima de estar.

martes, junio 22, 2021

#9 (Diario de verano, 2021)

Estaba convencida de que jamás volvería a emocionarme con un poema de Córtazar, creía que era algo que sólo ocurría a los veintipico, cuando vas a la universidad y estás estudiando una carrera de letras, y te enamoras de los puentes, de los callejones, del cool jazz y de ciudades portuguesas, y no tienes ni idea de nada, pero te lo parece, y sientes esa especie de nostalgia del futuro, o de nostalgia por algo que todavía no ha pasado. Sin embargo, ayer, mientras conducía, escuché en la radio recitar "Estela de una encrucijada" y me partió en dos, porque me pareció que hablaba de ti y de mí, después de tanto tiempo y de tantas cosas. Tras tanto contexto perdido, cómo podía ser que hablara de ti y de mí. Hoy he ido a comprarme el libro para leerlo otra vez. 

Por tarde, he estado ensayando y he salido chorreando de sudor del local. Nos lo hemos pasado muy bien. 

Hoy he ido a trabajar presencialmente (no he teletrabajado) y me he sentido muy afortunada por estar haciendo algo que me gusta. Casualmente (o no tanto porque está en la misma calle), me he encontrado con antiguos compañeros de un trabajo que acabó consumiéndome, y de eso hace ya casi diez años. Me he sentido como una heroína, como alguien que escapó, que logró cambiar el rumbo, pero no por arte de magia ni por casualidad, más bien por insistencia. Y ahí estaba yo, contenta de haberme salvado, volviendo a casa.




domingo, junio 20, 2021

#8 (Diario de verano, 2021)


He pasado día y medio con fiebre y sintiéndome fatal, pero hoy ya estoy bien. Me pusieron la vacuna en la Fira y entré por la misma puerta que se entraba al Sónar. 

Me emocioné al escuchar la despedida del locutor Julio Ruiz del programa Disco Grande, tras tantos años en antena. Tengo asociada su voz a una etapa feliz y a una carretera muy bonita, de curvas, y rodeada de árboles, escuchando una cinta de cassette de Los Planetas, porque mi coche todavía era de los de cassette, aunque todos llevaban ya CD. También se ha jubilado Tolentino, del Séptimo Vicio, tuve una época en la que escuchaba todos los programas mientras me duchaba.

Sigo teniendo días en los que me parece que el presente no tiene brillo, como si le faltara una buena ecualización. No sé, seguramente, mi visión está distorsionada. El trabajo me va muy bien, siempre me siento con "la obligación" de decirlo. 

Mi lista de balsas de supervivencia: las nuevas pinceladas que descubro en el cuadro que encontré encima del buzón, las golondrinas y las gaviotas de la mañana, mi lista de rocksteady para cocinar, mis canciones (el proceso creativo), mi perra, mis amigas, la salud de mi familia y  el último disco entero de DEHD. Bueno, visto así, todo es maravilla, salvo por el sentimiento de desesperanza.