sábado, junio 25, 2022
Sueños sencillos
martes, junio 21, 2022
Son los edificios de cristal
Se iluminan por las noches, los nuevos bloques de oficinas que han construído en el barrio. Edificios de cristal, como fantasmas entre la neblina del calor y la humedad del mar. Vacíos, por estrenar, expectantes, en silencio. Me parecen punzantes y poéticos.
Voy a hacerles hueco en mi corazón, aunque me gustaban más las fábricas de ladrillo en ruinas de principios del siglo XX.
Se acumulan los descampados sin alma, exacavadoras al atardecer, abriendo zanjas. Gruas que se elevan y rozan las nubes. La historia del barrio cambia, pero no quiero quedarme anclada en lo que fue.
Los edificios de cristal, como fantasmas buenos que, en realidad, no quieren asustarte.
miércoles, junio 15, 2022
Pelo mojado, Primavera Sound y verano
martes, mayo 24, 2022
Evadirse o no evadirse
jueves, mayo 05, 2022
Gestos, palabras, Venecia
Hoy me has escrito que hay un nuevo comienzo en cada esquina. Me he acordado al sacar la basura. He pensado en si, al cruzar la calle, me encontraría con ese principio.
Los fantasmas... cómo vuelven. Se instalan en los gestos, en las palabras, en la nevera.
Como consecuencia de empezar a leer "El palazzo inacabado", de Judith Markell, estuve pensando en Venecia, planeé que podía volver a buscar algo. Algo que quedó atrapado una mañana. Ese algo fue una sensación, un momento, una escena: un chico sentado en el muelle comiendo una porción de pizza al sol, despreocupado. Yo lo vi de lejos, desde el vaporetto. Había mucho silencio. Parecía universitario, era moreno, el pelo despeinado. Las fachadas, rojizas. Las piernas le colgaban y casi le rozaban el agua. Yo era 12 años más joven que ahora. Y el chico del canal también será 12 años más mayor ahora. Sin embargo, para mí sigue en aquel muelle, bajo el sol... despeinado y universitario.
lunes, abril 25, 2022
Algodón dulce
Llevo unas semanas tocando cada tarde la guitarra. Desde adolescente, tocar ha sido una de mis evasiones preferidas.
He conseguido reconducir mis pensamientos y ya no son tan tristes como en los últimos meses. He tenido sensaciones nuevas, brillantes, sobre todo en instantes relacionados con el arte. Al contemplar un cuadro, una fotografía , al leer un poema o recordar un palacio de Venecia.
El sábado era Sant Jordi y estaban las calles llenas de gente. Sentí mucha alegría. Me sorprendió sentirla, no la esperaba. Alegría genuina, no un derivado. Alegría de repente, alegría como cuando abres una bolsa de patatas fritas y se rompe el envoltorio. Una alegría que me llenaba las pestañas, los dedos y la boca de algodón pegajoso y dulce.