viernes, febrero 06, 2015

martes, febrero 03, 2015

Correr

El otro día empecé a ver una película española del año pasado, o del otro,  y la sorpresa fue que una de las actrices era Najwa Nimri. Fue como retroceder en el tiempo: yo volvía a tener 28 años y Najwa Nimri salía en las películas.

De pronto, mi mundo parecía ordenado. Najwa en la pantalla y ningún alfiler en mi vértebra c7. Las cosas eran sencillas. No había tantas preguntas. Conducía un coche que me llevaba. Tenía novia. Te mandabas canciones en mp3. Yo no sabía ni la mitad de mí de lo que no sé ahora. ¿Se comprende? No sabía que no sabía nada.

Una sensación curiosa. Como de volver a casa, llegar después de mucho tiempo y hacer-una paella-todos-juntos-como-antes. A veces me apego al pasado, como si fuera una isla en la que pasas las vacaciones.









sábado, enero 31, 2015

Mis almas

almas de paola vaggio


Ayer vacié mi taquilla. Me llevé todas las cosas acumuladas durante estos años. Algunas no eran importantes. Cosas del trabajo y del día a día. Irte de los lugares cuesta, sobre todo de esos en los que has crecido y te has superado, o has luchado por ello.

Lo más simbólico fue mi guitarra. Porque las guitarras son el alma de quién las toca y no puedes dejarlas en cualquier lugar. Tenía que ir a buscarla.

Me traje (de gala) a mi bonita guitarra azul oscuro de batalla, que ha sido como una hermana para mí —como hija única tengo totalmente idealizadas a las hermanas pero que nadie me haga entrar en razón—, ha sido como una hermana gemela para mí. A veces me incordiaba y tal... pero la quiero.

A mi guitarra hermana debo buscarle un lugar en nuestro campamento base. Ahora está junto a mi otra guitarra, que no es hermana, es amiga. Es que mi relación con ella es distinta. Mi guitarra amiga ha compartido muchos momentos conmigo y también es muy importante, súper importante, pero a ella le tengo que contar las cosas, mostrárselas a través de canciones. A mi guitarra hermana no tengo que contarle nada porque me capta todo el rato. Ahora las pondré en el sofá a ver pelis en Filmin. No vamos a caber. Voy a tener que hacer comida para tres. Quiero mucho a mis dos guitarras (como mis guitarras saben leer el blog, excepto las frases en cursiva, debo procurar que no se pongan celosas ahora que van a estar juntas todo el día). Mi guitarra amiga nació en una ciudad que está en mi corazón; mi guitarra hermana creció conmigo (con esto me las las acabo de camelar a las dos). Parece que, de momento, se llevan bien.

Las guitarras tienen una parte que se llama "alma". No se ve porque está dentro del mástil y ayuda a  soportar la presión de las cuerdas tensadas. Sin alma, el mástil de una guitarra se dobla.



(¿Y ahora qué? ¿Se me ha ido la olla? La pinza?)


martes, enero 27, 2015

Yo. Aquello. Un día.





Cuando paso por delante pienso: es un bar feo. Suspiro sin atreverme a entrar, siento que puede ser un lugar bello, que tiene esa posibilidad extraña. Una entre una. Pero es un secreto. El extractor de aire (que va de lavadora) con un jarrón encima y flores secas. La maceta vacía. La mirada perdida de un hombre que mira a través del vidrio y se cruza con mis ojos. El aire gris. La oscuridad. Me parece ver una sillas, la barra. Una máquina tragaperras. ¿No entraré nunca? Bar Mónaco. Neón. El mar azul, los yates, las gafas de sol Rayban. ¿En qué pensaba quién le puso el nombre? ¿En Mónaco en sí o en la princesa? ¿O en la hermana? Era un hombre enamorado. Puso un bar. Le llamó Monaco sin acento. Carajillo, cerveza, ron, brandy. Un cruasán duro. El suelo pegajoso. Bocadillos. A veces. No siempre. Vasos de vidrio. Posos de café. Un nido de serpientes. El amor bonito. Un taxi muy tarde.




lunes, enero 19, 2015

Eso es

Estuvimos en la playa y nos sentamos al final del espigón. Hacía mucho sol, no como hoy. El agua quedaba atrapada entre el muro y los bloques de cemento y hacía glu glu glu tan claramente que podía escucharse perfectamente glu glu glu. Había un hipopótamo allí abajo. Mientras mirábamos el mar y nos contábamos algún detalle sobre nuestras respectivas existencias, yo pensaba "qué rara es la vida". Sigo pensándolo todavía esta noche.

Hoy he seguido a la marea de gente en el metro. Me he congelado en la calle. He pisado charcos. Me he topado un par de veces con la realidad. Y bueno, eso es todo.