"Crónica de una mentira" es una película francesa que habla sobre un farsante, pero también sobre la necesidad que sentimos, a veces, de ser engañados. Creo que para muchas personas la mentira es un comodín diario, tanto para los que las dicen como para los que se las creen. Que hay gente que vive engañada y es feliz, es obvio. En ocasiones, ilusionarse es engañarse. Te haces un traje a medida y te queda como un guante. La mentira, puede ser, perfectamente, una huída en coche a toda velocidad.
Esta mañana le contaba a Carol, mientras desayunábamos, que de pequeña una vez me escapé del comedor del colegio y pasé el mediodía dando vueltas por ahí. Pensé que nadie se iba a dar cuenta, de hecho, metí una trola enorme y dije que ese día no me quedaba a comer. Cuando salí de clase y pisé la calle sentí la libertad. Luego no sabía dónde ir y tenía hambre. Me fui a la bodega y me compré un bollycao. En la bodega vendían vino y chucherías. La llevaba un hombre mayor con bigote blanco y tenía un mostrador de madera. Mi madre se enteró y me hizo comprender que no me podía ir por ahí sola con 9 años. Ese día le pegué a unos niños que se solían meter con todo el mundo. Nos enzarzamos en una discusión y nos pegamos. Yo solía defender siempre a una compañera que iba en silla de ruedas y con la que hice amistad en el patio. La defendí porque me parecía injusto que esos niños de sexto la insultaran. Las patadas solían darme miedo porque sabía que eran letales: si las dabas, recibías fijo una venganza. Pero no fue así. Se fueron los tres corriendo. Supongo que no se esperaban mi reacción... pero es que claro, yo ese día conducía un coche robado y estaba dispuesta a todo.
martes, diciembre 18, 2012
domingo, diciembre 16, 2012
Todo el mundo sueña con una road movie
Ayer estuve viendo una road movie llamada "All that remains", el primer largometraje de dos directores jóvenes, suizos y premiados.
Me pareció una película preciosa. Cuando la belleza se planta frente a mí siento que más o menos todo está bien y que no importa si nos morimos dentro de cinco minutos, porque ese instante de –llamémosle plenitud– ha sido tan intenso que vale por todo. Yo lo que no quiero es sufrir.
Os recomiendo que no leáis la sinopsis que hay en la web de la película porque la destroza y desvela un detalle que se debe intuir, pero no conocer desde el inicio.
Ayer me acosté con esa sensación de tal vez no pueda llegar a ningún sitio pero tengo una carretera larguísima por delante. Carol siempre dice que soy el target perfecto para la publicidad porque me lo creo todo. Ahora también estamos descubriendo que soy la espectadora perfecta porque cuando tengo que meterme en la piel del protagonista o de los protagonistas, me meto y estoy ahí, poniendo toda la carne en el asador. Pues bien, ayer, en la secuencia de la que han extraído el fotograma que ha servido para la portada de la película, yo podía oler y sentir en mi piel la humedad del paisaje que los (nos) rodeaba. Estaba totalmente inmersa en la historia. En ese momento, Nakata le cuenta a Ellen que justo en ese lugar el río cambia su curso 360 grados. Nakata le propone que sigan el curso del río hasta el océano. Si eres un espectador fácilmente impresionable como yo, te emocionas pensando en el viaje y en qué pasará cuando lleguen a su destino.
Es verdad que, a menudo, no sucede nada cuando llegas a lo que tanto esperabas. Pero en otras ocasiones sí pasa algo, y a veces es bueno.
Hoy estoy pensativa, entre triste y hoja. Hoja que se deja llevar. Es una lástima que el optimismo de ayer por la noche no haya permanecido en mí hasta la mañana. Puede que dentro de un rato remonte.
lunes, diciembre 10, 2012
Para Ike, 365 días contigo
Amigo mío,
Ya hace un año que te fuiste. No sé qué escribirte porque me he quedado en blanco estos días. Sé que nos lees. No sé cómo ni desde dónde, pero estás ahí. No voy a engañarte: contigo se fue algo de mí, algo bello como un verano, y a menudo lloro por eso. Tengo unas ganas locas de soñar que nos reencontramos, pero no lo consigo. Ojalá estemos reviviendo en algún lugar todo lo bueno que nos pasó juntos.
En el 2012 ha habido de todo, pero hemos salido adelante, Ike, porque a pesar de la dificultad siempre hubo un camino claro al que volver sana y sin barro, y sé que era el que tú querías para mí. Alégrate porque estamos bien. Estamos muy bien. Con muchos proyectos en mente que sé que te encantarían. Te hemos escrito un villancico que pronto grabaré para poder colgarlo en el blog. Es una canción de Navidad, de esas que me gustan a mí. Sigues en mí, en todo lo que siento.
Por cierto, le hemos encontrado novia a tu robot: es guapísima, un pelín alta, sí, pero tiene un corazoncillo en su interior que baila cuando le damos cuerda. Robotillo está fascinado con ella.
Te queremos, Ike, y te acompañamos.
Ya hace un año que te fuiste. No sé qué escribirte porque me he quedado en blanco estos días. Sé que nos lees. No sé cómo ni desde dónde, pero estás ahí. No voy a engañarte: contigo se fue algo de mí, algo bello como un verano, y a menudo lloro por eso. Tengo unas ganas locas de soñar que nos reencontramos, pero no lo consigo. Ojalá estemos reviviendo en algún lugar todo lo bueno que nos pasó juntos.
En el 2012 ha habido de todo, pero hemos salido adelante, Ike, porque a pesar de la dificultad siempre hubo un camino claro al que volver sana y sin barro, y sé que era el que tú querías para mí. Alégrate porque estamos bien. Estamos muy bien. Con muchos proyectos en mente que sé que te encantarían. Te hemos escrito un villancico que pronto grabaré para poder colgarlo en el blog. Es una canción de Navidad, de esas que me gustan a mí. Sigues en mí, en todo lo que siento.
Por cierto, le hemos encontrado novia a tu robot: es guapísima, un pelín alta, sí, pero tiene un corazoncillo en su interior que baila cuando le damos cuerda. Robotillo está fascinado con ella.
Te queremos, Ike, y te acompañamos.
sábado, diciembre 01, 2012
C-58
Hace un tiempo pensé en una historia para una novela. La planifiqué y empecé a escribirla, pero no la acabé porque me enfrié. Pasaron algunas cosas en mi vida, cualquiera de esas cosas que suceden en las películas durante hora y media. Ahora podría retormar la escritura, pero no me apetece, o eso creo. Sigue ahí y tal vez algún día la acabe.
Uno de los personajes, Natalia, se mudaba a un piso al borde de la C-58. Se asomaba a la ventana y contemplaba los coches de la carretera. La puesta de sol y las luces rojas de freno. Yo soy una de esas conductoras que circulan despacio y se paran de vez en cuando en el atasco de todas las mañanas. Mi personaje me ve desde su casa. Cuando voy con Carol le digo, mira, ahí vive Natalia... y me la imagino en una silla, esperando a que avance el capítulo en el que me quedé para que pueda vivir su historia.
Hace un par de días, a cinco paradas de metro de mi trabajo, un buen amigo me presentó a una de sus compañeras. Casualmente vivía al borde de la C-58. La chica me contó que mientras fregaba los platos veía los coches y unas montañas a lo lejos, esas que yo siempre pienso que no pegan ahí, que parecen de otra parte.
Y eso es todo.
Supongo que cualquiera puede aparecer en alguna novela o en una película de hora y media.
¿Y si Natalia es la que escribe? Yo podría ser su personaje.
Uno de los personajes, Natalia, se mudaba a un piso al borde de la C-58. Se asomaba a la ventana y contemplaba los coches de la carretera. La puesta de sol y las luces rojas de freno. Yo soy una de esas conductoras que circulan despacio y se paran de vez en cuando en el atasco de todas las mañanas. Mi personaje me ve desde su casa. Cuando voy con Carol le digo, mira, ahí vive Natalia... y me la imagino en una silla, esperando a que avance el capítulo en el que me quedé para que pueda vivir su historia.
Hace un par de días, a cinco paradas de metro de mi trabajo, un buen amigo me presentó a una de sus compañeras. Casualmente vivía al borde de la C-58. La chica me contó que mientras fregaba los platos veía los coches y unas montañas a lo lejos, esas que yo siempre pienso que no pegan ahí, que parecen de otra parte.
Y eso es todo.
Supongo que cualquiera puede aparecer en alguna novela o en una película de hora y media.
¿Y si Natalia es la que escribe? Yo podría ser su personaje.
jueves, noviembre 22, 2012
campos de fútbol
Pienso estos días en los campos de fútbol de equipos de tercera, cuando paso por las mañanas y están desiertos y con los focos encendidos, otra soledad para el catálogo. Y tú, Carol Blenk, que sigues durmiendo, tal vez estás soñando con correr de una portería a otra en pijama, chutando un balón sin meter gol. Quién quiere goles. ¿Eres tú la que sueña con eso? ¿Eres tú? Sí, eres tú. La chica que sueña con un campo de fútbol es la misma que acabo de dejar en la cama.
jueves, noviembre 08, 2012
¿Y mañana lo mismo?
Cada día paso por delante de la puerta del garaje que se ve en la foto, pero hasta hoy no me había fijado en la frase que tiene pintada en spray: ¿Y mañana lo mismo?
No sé por qué motivo está escrita ni si forma parte de alguna reivindicación de los vecinos, pero así, aislada, me ha
parecido que encerraba algo, como hace la puerta metálica en la que está escrita.
Lo que oculta la frase puede ser terrible. Porque sí, no nos engañemos, todos sabemos que mañana nos espera lo mismo de siempre, para bien o para mal no habrá ningún cambio, sin sorpresas. Pero, ¿y si mañana no es lo mismo?
El interrogante es otra puerta.
No sé por qué motivo está escrita ni si forma parte de alguna reivindicación de los vecinos, pero así, aislada, me ha
parecido que encerraba algo, como hace la puerta metálica en la que está escrita.
Lo que oculta la frase puede ser terrible. Porque sí, no nos engañemos, todos sabemos que mañana nos espera lo mismo de siempre, para bien o para mal no habrá ningún cambio, sin sorpresas. Pero, ¿y si mañana no es lo mismo?
El interrogante es otra puerta.
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