lunes, agosto 08, 2016

Los lunes son mi día preferido, porque es como estar en la línea de salida



Danny Clinch: Alabama Shakes - Don't Wanna Fight from LEVINE/LEAVITT on Vimeo.


Hoy he ido a la playa a la mejor hora, las 9:30. Cuando todavía no ha llegado la horda guiri porque están en sus hoteles desayunando fiambres, o bien durmiendo la mona en  apartamentos turísticos ilegales.

Como iba diciendo, a las 9:30 la playa es una maravilla.  No tengo que madrugar demasiado porque tardo tres minutos en llegar en bici. De camino, he visto que Can Dendé sigue abierto y eso me ha llenado de esperanza, orgullo y satisfacción, ha sido como si Barcelona no se parara en agosto, como si todo siguiera intacto y en funcionamiento. No he querido investigar si cierran o no la semana que viene, prefiero mantener esa ilusión de que todo sigue igual y yo puedo quedarme en mi casa, pero los bares están abiertos.


El agua estaba cristalina pero llena de medusas. A esa hora sólo están los matrimonios que llevan juntos 25 años  y que mezclan el catalán y el castellano, pero que a veces sincronizan sus idiomas, sobre todo para discutirse sobre la sombrilla, la crema o las medusas. Las medusas son un temazo porque están los "señores que" y las  "señoras que" las sacan del agua y van dando detalles al aire,  hablando solos y solas, "estaba escondida", "está lleno", "son de las marrones". A pesar de todo esto, era como un paraíso. El mar centelleante, la arena limpia, la brisa fresca.  A partir de las 11:00 la cosa empieza a decaer, porque llegan las familias con niños. He decidido irme a nadar a la piscina.


En la piscina no había apenas gente. Al entrar en Can Felipa  el olor a cloro  me ha recordado a Sonia, aquella monitoria que se quedó en el limbo de los amores unilaterales imposibles. He compartido carril con una mujer durante 10 minutos. Los otros 20 he estado sola. Luego he salido a las hamacas a secarme al sol y el color verde del césped me ha parecido increíble, muy bonito, muy verde. Verde como una copla. Ha venido una mosca, una de esas que se te enganchan cuando sales de la piscina, como si tu piel tuviera algo súper especial en ese momento, algo irresistible, eres como una mierda delicatessen.

domingo, agosto 07, 2016

Grabación

Vuelvo a mi blog porque es lo más interesante que se me ocurre hacer. Justo está pasando el camión de la basura por mi calle. Imagino que los bares y las terrazas estarán llenas. No me apetece salir.

He acabado la tarde gateando hasta mi cama y me he quedado dormida. Antes de eso, he aprovechado el tinglado que dejó ayer montado E en la terraza para hacer un timelapse (que le quedó muy bien, con las nubes cruzando el cielo) para hacer otro vídeo. Así que mientras yo me quedaba totalmente out en mi cama, abrazada a la almohada, mi móvil estaba grabando. Me he despertado y ya era de noche, he oído voces en la calle. El vídeo no ha quedado tan bien como el de ayer, con las nubes veloces y fugaces, pero sí tiene su gracia ver los cambios de luz y, sobre todo, el baile de ventanas iluminadas, encendidas, apagadas, on, off, cuando ha oscurecido. No tengo ganas de subir el vídeo y todo eso. Otro día.

Hoy me he tragado una temporada entera de Line of Duty, que es sobre polis corruptos en Inglaterra. La inspectora Kate, al principio, no me gustaba nada. En la tabla de afinidad habría sacado un 4 justito, pero ahora qu ela conozco más, ahora un 8.

Me bloquea pensar que tengo que preparar la defensa de mi trabajo final de máster, sobre todo porque estoy en un momento en el que no creo en la universidad, ni en cómo funciona por dentro, ni en nada de nada, y tampoco creo que me vaya a servir de algo.  Todas las cosas que me motivaban hace ocho meses, ahora me resbalan. La desilusión es lo peor. Ayer miré mi expediente y tengo 5 MH y 5 excelentes y 1 notable. Me sentía muy orgullosa de mis notas hace unos meses, ahora no tanto. Me queda la esperanza de encontrar algo que vuelva a motivarme, aunque no sé por donde empezar a buscar, porque ya hice una búsqueda intensa tiempo atrás y me agotó. Supongo que mañana veré las cosas de otra forma y me pondré a trabajar, obediente. También espero no irme a la cama a las siete de la tarde, a pesar de que me ha sentado genial evadirme unas cuantas horas. Si pudiera decir que estoy harta, lo diría. Pero no lo puedo decir, algo me lo impide. Mi sentido común.

He salido al balcón porque he escuchado gritos de mujer, como una pelea. He aprovechado para bajar todas las botellas de ayer y de paso poner un pie en la calle. No he visto ninguna pelea, excepto a los tipos borrachos rondando por la parada del metro y con sus trapicheos, que no se de qué van ni me importa. Ha pasado un coche de la guardia urbana y ha frenado un poco. Nadie le ha prestado atención. Yo estaba en medio la calle, con camiseta larga, bragas y chanclas, tratando de averiguar qué había dentro del segundo piso iluminado de la fábrica. Al final no he podido distinguir nada: focos, un sofá, pero no estoy segura. He mirado por la ventanita del muro del descampado. He abandonado mi misión en bragas y camiseta amarillo fosforito.

Bueno, creo que paro aquí la cinta de cassette.






sábado, agosto 06, 2016

La respuesta que me dieron




La propietaria del piso me ha dado la razón y me quedo un año más pagando lo mismo. Soy incapaz de pensar en el verano que viene. Espero tener trabajo con sueldo decente por entonces. El otro día pensaba en mis decisiones. Ninguna es la buena del todo. La de dejar mi trabajo, por ejemplo. En aquel momento había dos bandos; el de las personas que me decían que era lo correcto; y el de las personas que me advertían de que sería duro. Yo sabía que ambas partes tenían razón. Opté por dejarlo. Un año y medio después sigue siendo duro. My heart is confused.

He encontrado esta canción tan bonita con esta piscina que me recuerda al verano pasado, cuando buscaba piscinas y me evadía pensando en ellas y en el agua azul, como si buscara un paraíso personal.

El otro día llamaron al timbre. Me asomé al balcón y vi a una chica. Me pareció que se había sentado en el portal porque sólo le veía parte de la cabeza. La llamé para saber qué quería pero no me oyó. Seguí con mis cosas. Volvió a tocar el timbre. Volví a asomarme y esta vez sí pude hablar con ella. Tenía unos veinte años, pelirroja, pelo recogido, muy blanca, delgada. Preguntó por mi nombre de pila. Le dije que sí, que era yo. Me dijo, soy Lis, habíamos quedado a las 9:45. Y yo le dije que sí era yo pero que no recordaba haber quedado con nadie y que no la conocía. Todo esto por el balcón. Entonces, la chica, extrañada, me dijo "esta es la calle bla bla bla..." Y no, no era la dirección. Preguntaba por la calle paralela a la mía. De todos modos, pensé que era una casualidad increíble que se hubiera citado en la otra calle, en el mismo número, en el mismo piso y con alguien llamado igual que yo. ¿Y si estoy empezando a alucinar? Me puse a investigar. Resulta que en la dirección que me dio visita una psicóloga con mi mismo nombre.


La verdad es que hoy todo me parece bastante triste. Estoy por comerme las gominolas psicotropicales que sobraron ayer en la cena.

El miércoles quedé con una chica, a la que llamaré X. Con M hicimos una tabla con 4 ítems ("guapura", "interesante", "simpatía", "estilo", "feeling") Para cada cualidad tenía que puntuar de 1 a 4.  Cuantitativamente daba notable. Creo que la vida me pone a prueba. Hoy me ha mandado dos mensajes para volver a quedar y me he escaqueado diciendo que estaba comiendo. Tal vez mañana la invite a ir al cine, si no sigo en el parque de atracciones abandonado, pero no le he comentado nada por si me arrepiento.


He pensado que quiero una hermana. No una novia. De hecho, este ha sido mi mayor deseo desde que era pequeña. Tener una hermana. Supongo que la cosa cada vez se complica más.
¿incesto?

viernes, agosto 05, 2016

Un post atípico





He salido del parque de atracciones abandonado –que es como voy a llamar a partir de ahora a mis estados de bilis negra melancólica, que acepto porque son parte de mí– a base de hostias de realidad (y también porque  me he puesto a trabajar y he tenido vida social).

1º hostia: no me pagan el mes de agosto y no tenía ni idea. Me di cuenta ayer cuando me mandaron un mensaje los de las SS diciendo que me habían dado de baja. !?!

2º hostia: me manda un mail la propietaria de mi piso diciendo que en septiembre se cumplen tres años de contrato y que hay que hacer uno nuevo. Y que la subida del alquiler sería de 100 euros más, pero que "por la seriedad demostrada" (cara de palo) me lo deja en 75€. Sin embargo, he leído en mi contrato que tengo una prórroga de 1 año más, con condiciones exactas, únicamente me pueden subir la variación del IPC, pero he hecho el cálculo y  la diferencia ha sido negativa. Lo único que puede pasar ahora es que la propietaria del piso decida no renovarme. A ver qué me contesta y cómo acaba este tema.

Hay que leer el BOE cada mañana.

Ayer estuve haciendo Stand Up Surf y vi una raya enorme al lado de mi tabla. Hoy he corroborado que no eran imaginaciones mías y que no voy viendo rayas por ahí, porque ha salido en el periódico que hay una raya dando vueltas por el Port Olímpic de Barcelona. Lo cierto es que la semana pasada también me pareció verla, e incluso escuché como un chico, que también iba en tabla, les decía algo de una raya a los guardacostas.  Yo pensé... este se ha flipado. Pues no. Ciertamente, hay una raya en lo hondo. Y unas medusas muy grandes, pero bonitas.


martes, agosto 02, 2016

Trigésimo séptimo agosto



El Hombre que casi conoció a Michi Panero (Nacho Vegas)

He sido consciente de que, a pesar de que la memoria haga que parezca que hemos vivido muchísimos agostos, este es, tan sólo, mi trigésimo séptimo agosto.
37 meses de agosto. 1147 días, todos en agosto.

Hoy parezco una persona mayor. Y no he salido a la calle. Acabo de bajar hasta la mitad la persianas del comedor. Cada vez que salgo al balcón me parece ver la silueta de mi vecino muerto, como hace una semana. ¿Sólo hace una semana de todo aquello?

Han venido los propietarios del piso. He escuchado desde la ventana del pasillo cómo hablaban. Van a alquilarlo en septiembre. Decían "es ideal para una chica o un chico joven". Me ha parecido curioso. De un señor de 76 años a una chica joven. O un chico. No le contaré que vi al antiguo inquilino muerto en el balcón. No le contaré nada de lo que sé.

He estado leyendo hasta la hora de comer. A las 15:30 ha venido un mensajero a traerme unas chanclas Adidas Adelette azules con las rayas blancas. Me he dado ese capricho. De pequeña tuve unas iguales, como el resto de seres de los 80's.

Tengo un sentimiento familiar. Estoy otra vez con esta sensación de mierda. Si no la hubiera tenido otras veces, sería extraño. Me he puesto a soñar con ir a Roma a visitar todo los monumentos y museos que estudié cuando hice tres años de Historia del Arte. No ahora, en algún mes en el que no haga calor. Tengo que trabajar en algunas cosas, pero no tengo ganas. Ojalá pudiera decir: miren, es que tengo esa sensación de mierda, cómo podría describirla, multipliquen una resaca por 100, y sólo me apetece comprarme chanclas por internet.

Viendo una película en la que salía una escena de una mujer tocando el piano, me he acordado de mi piano. De cuando tocaba canciones en casa de mi ex, hace ya más de tres años. Recuerdo a menudo muchos detalles de mi vida con ella.  Yo tocaba canciones de Nacho Vegas, a veces. Otro "alegre".

Me encantaría que fueran las doce de la noche pero sólo son las 18:37. Tengo ansiedad. Lo noto porque me molesta, por ejemplo, cómo están puestos los cojines e intento ponerlos de alguna forma correcta, mejor dicho, perfecta, y no puedo.






lunes, agosto 01, 2016

Las puertas de los portales cuando se cierran



Hoy nos hemos despedido de Cristina y Nuria. Dos amigas que se marchan a Arkansas a perseguir un sueño. Y aunque llevaban años planeándolo, creo que a todas nos ha pillado por sorpresa. Arkansas está a cinco horas en coche, así que espero hacerles una visita en invierno, cuando caiga la nieve de Vermont y los parabrisas se muevan como péndulos impacientes.

Hoy ha sido un día bonito. De esos en los que todo es mejor.

Todo esto ha pasado por la tarde. Por la mañana me he despertado de mal humor, aunque no es propio de mí. Me he ido a pasear con la bici por el barrio y ha sido muy agradable. No lo esperaba. He dado vueltas y vueltas alrededor de la fuente de la Plaza Prim mientras una vecina llenaba seis garrafas de agua; me ha parecido que era lo que andaba buscando ayer en la peli francesa: algo sencillo lleno de luz, bochorno estival y casi agosto en la ciudad. Vueltas y vueltas sin preocupación.

Por la noche he estado en el Bar Alaska. Soy muy fan del toldo porque pone "banquetes y comuniones", pero se nota que hace décadas que no celebran ninguno. Es esa decadencia tan de ensaladilla rusa ácida. Un lugar en el que sólo puedes ser feliz para ser feliz.

Hemos tomado la última cerveza en el recién estrenado piso de Gemma. Una vecina se ha puesto a regar las plantas y he escuchado atentamente como el agua salpicaba en la acera. Me he dado cuenta de que es un sonido que me encanta. Mis otras bandas sonoras urbanas preferidas son: los autobuses arrancando en medio de la noche, el camión de la basura y las puertas de los portales cuando se cierran.