lunes, junio 14, 2021

#6 (Diario de verano, 2021)

Se me ha olvidado durante dos días que estaba escribiendo un diario. 

El sábado quedé con G a las siete de la tarde. Ya ha empezado a hacer mucho calor en Barcelona. Ya no se puede quedar antes. Se me ocurrió subir en bici hasta Gracia el primer sábado de calor extremo, pero no fue horrible porque todavía no hay humedad.  Estuvimos en el mismo bar durante horas,  mientras un niño, que estaba sentado en la puerta de una peluquería, se comía un helado, jugaba con su perro y se aburría un poco. Por la noche, bajé a casa, cuesta abajo y con el fresco. 

viernes, junio 11, 2021

#5 (Diario de verano, 2021)

Tengo las plantas muy bonitas. Espero que logren resistir el calor que les espera. Y yo también. 

Cuando las persianas venecianas se mueven con la brisa nocturna tengo la sensación de estar navegando. Esta mañana me han despertado las gaviotas. Creo que, defintivamente, vivo en una casa barco.


Me siento orgullosa de las canciones nuevas. Las escucho y recuerdo todos los días que estuvimos juntos ensayando y componiéndolas. Es parecido al amor.

jueves, junio 10, 2021

#4 (Diario de verano, 2021)

Con una amiga hemos imaginado que si hubiera una webserie bollo que girara en torno a una banda sería lo máximo de drama, porque en un grupo puede haber, ya de por sí, mucha intensidad, y si hay bollos de por medio, el drama podría elevarse a infinito. 

Estoy escuchando a la orquesta clásica que ensaya en las naves de la manzana interior, pero se está juntando con los ensayos del grupo de versiones que también toca justo ahí, y la verdad es que la mezcla es muy loca.

Es mi segundo día muy triste. Tal vez sea el eclipse. Me siento pequeña. La orquesta, ahora está tocando un pasaje hermoso, pero siniestro y desesperado. Qué pereza me da la apatía y estar triste, solo de pensarlo, me agota. Además, en verano, es muy complicado, es como ir a contracorriente de todo. Es una rebeldía absurda. 

miércoles, junio 09, 2021

#3 (Diario de verano, 2021)

He recogido la ropa limpia del tendedero y he sentido que era bonito dormir entre sábanas impregnadas de sol. Una alegría inesperada. Qué sé yo...


He estado hablando con un vecino de la calle, el de la editorial. En su pequeño catálogo hay una joya brillante que me encantó leer, una selección de cartas de Virginia Woolf a amigas suyas, escritoras y amantes. Esa conversación informal sobre novelas y sobre la vida, en la calle, sentados en la puerta, a la sombra, me ha encantado.


Por la tarde, he tenido que lidiar con la apatía y una tristeza muy mía, y con un montón de dudas e inseguridades que planean a mi alrededor, como águilas o cuervos. Me he acordado de aquel libro que leí el verano pasado, “El duelo es esa cosa con alas”, de Max Porter. Es una novela tan extraña y poética. Esa cosa con alas se va cuando ya no la necesitas.  


Ha llovido un poquito y luego he salido con la bici a dar vueltas sin ton ni son por el barrio, alrededor de recuerdos de cosas que no volverán. Me sentía guapa y triste. 

martes, junio 08, 2021

#2 (Diario de verano, 2021)

Me sorprende descubrir detalles nuevos en el cuadro que encontré encima del buzón. El otro día me di cuenta de que en uno de los edificios hay unas buhardillas muy bonitas, tipo parisinas. Mientras desayuno me imagino viviendo en una de esas buhardillas, asomándome, cerrando los ojos llenos de sol, pasando el rato mirando por la ventana al anochecer. El último descubrimiento ha sido esta mañana, entre las casas que hay frente a la playa del cuadro, hay un hueco. Un hueco para mí.  O para la persona que lo pintó. 

La perri ya sube de la calle con la lengua fuera. Calor moderado.

lunes, junio 07, 2021

#1 (Diario de verano, 2021)

Todavía no es verano oficialmente, pero yo he decidido iniciar un diario de verano en el que, como la propia palabra indica, escribiré cada día hasta el final del verano.

Acabo de comerme un helado, estoy en  la terraza, son las diez menos veinte y todavía no ha anochecido. La "normalidad" va volviendo poco a poco y va revelando los huecos latentes que dejó el año pasado. Como si, inconscientemente, la vuelta a mi vida de antes buscara lo de antes, pero sin encontrarlo del todo. El buen tiempo trae sensaciones, temperaturas, picadas de mosquito, luces de atardecer y canciones. La melancolía se convierte en un espejismo en mitad del presente. He sacado la ropa de verano y toda me viene grande. He menguado durante el invierno. 

Esta mañana, a las siete, he pasado en bici por la playa y los chiringuitos ya estaban abiertos. Las mesas ordenadas, la arena sin pisar.

Todos los veranos son distintos. Incluso esos en los que parece que no pasa nada y solo hace calor.