domingo, septiembre 30, 2007

Bravo!



He pasado la noche en casa de Sofía y me ha ayudado a trazar un acuerdo de reconciliación con mi cama, el armario, las cortinas. Todo lo demás lo tengo en el estudio. Me ha sugerido que me plantara en mi habitación con un regalo y no con botas de leñador. Sofía se ha encargado personalmente de escogerlo y me lo ha dado envuelto con un papel muy bonito de color verde. Cuando he llegado a casa, he subido las escaleras y me he ido derechita a la habitación. Me he sentado en la cama, le he dado unas palmaditas a la almohada y he abierto el paquete. Es un libro, "Elvis, corazón solitario" de Javier Márquez. Creo que le ha hecho mucha ilusión, las cortinas han suspirado con la brisa de la noche y la cama se ha puesto para soñar. Luego he visto mis calcetines en el suelo y he pensado que sí, que aquel espacio me correspondía al 100%.

Además, este fin de semana Sofía me ha deleitado con uno de sus conciertos en piano imaginario. Lo toca tan bien, lástima que tuviera que abandonar la carrera de instrumentista de piano imaginario debido a una lesión en el dedo meñique que la apartó de los auditorios demasiado tiempo... aún así, sigue teniendo "eso" que la hace inigualable. Bravo Sofía. Gracias por salvarme siempre.

sábado, septiembre 29, 2007

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Dedico el sábado a hacer deberes de armonia, qué asco, qué antimusical, y a esperar que llegue la noche para estar contigo. Me has dicho que tenemos que hacer el mundo en 6 días para poder descansar juntas el domingo. Por suerte ya son las siete y si me descuido voy a hacer tarde. Esta semana he tenido unas pesadillas horribles y creo que la solución es cambiar mi habitación, arrancar el papel de la pared y romper el armario a hachazos, pintarlo todo de blanco puro y radiante, que nada me recuerde a aquello. Tengo que depurar mis horas de sueño y cambiar mi número de teléfono. Hoy estoy un poco triste, debe ser octubre que ya viene. Me apetece ir a madrid unos días. No me gusta mi habitación, ¿tan difícil es entender eso?

miércoles, septiembre 26, 2007

se busca sangre perdida



Cuando el cantante, la cantante, el grupo, el actor, la actriz, la artista, el fotógrafo, la diseñadora, la escritora, el poeta, etc... al que admiras tiene la misma edad que tú quiere decir que empiezas a ser mayor. Atrás quedan aquellos años para ser un ídolo y una estrella del rock.

He ido a buscar los resultados de un análisis pero no han podido hacerme una de las pruebas que necesitaba porque han perdido mis tubitos de sangre. Mi doctora estaba de vacaciones y me ha atentido un doctor muy amable pero que no abría la boca para hablar y era bastante dificil entenderle.

Me he pasado la mañana ordenando y clasificiando papeles. Los he archivado por temas dentro de una carpeta en la que he escrito: carpeta con cosas semi-importantes. Primero iba a escribir "cosas importantes" a secas, pero luego he pensado que unas cuantas facturas, garantías, contratos de trabajo, papeleo de médicos, lo del inem, un par de planos del metro de madrid y un contrato de alquiler tampoco es para tirar cohetes de importancia. Así que se queda en semi.




jueves, septiembre 20, 2007

2 territorios






Únicamente tengo un amigo en la universidad, los demás hacen otro turno o ya han acabado. Pero es un gran compañero, fue capaz de enviarme todos los apuntes de una asignatura escaneados a mi email. Y me abre la puerta para que pase primero, al contrario de lo que piensan muchas chicas me parece un gesto bonito. Hoy se me ha caído el estuche en clase y se ha tirado al suelo, literal, a recogérmelo. Tal vez es que tengo pocos amigos y los que se tiran al suelo me parecen lo más.

Esta mañana, mientras desayunaba entre clase y clase, he pensado que la facultad seguía siendo una gran campana de cristal para vagar y estar sola. Antes me entretenía atándome los cordones de los zapatos pero como ahora llevo tiras de velcro, ni eso. Se parece tan poco a mi primera universidad, cuando siempre estaba acompañada de cris, rose, tere, joan...

Tengo dos territorios: uno en el que me siento muy feliz y otro en el que echo terriblemente de menos situaciones, personas, momentos que ya no pueden volver. La idea es no pasar demasiado rato en el terreno envenenado y edificar una casa en el próspero, una casa con muchas ventanas y con sofía.

lunes, septiembre 17, 2007

Si tú fueras piloto



[este post también se puede escuchar en versión *canción desde mi podcast]


Si tú fueras piloto de Fórmula 1 serías Räikkönen, el poeta de la velocidad, el solitario, el de la mirada clara; Alonso es el pasional y el del corazón rojo, el que la sigue y la consigue; Hamilton y Massa los únicos que se ponen la chaqueta limpia para salir en la foto.

Nuestro coche siempre llega a la meta. Me levanto felizmente mareada y dando tumbos por el pasillo. Queda menos de un mes para cumplir 29. Tú me llevas 5 años, por eso cuando te enfadas lo haces con 5 años de ventaja y cuando me quieres son 5 años más de amor.

Yo sería uno esos pilotos que siempre van a la cola pero que en cada curva sueñan con ganar, los que se perfuman por si ese día consiguen la victoria, y los que dan patadas al aire cuando se les estropea el coche en lo mejor de la carrera. En casa nos gusta subirnos a una silla cuando no nos ve nadie y agitar una botella de champán para ensayar el podio. Cuando cruzamos la línea de meta lanzamos un yuhuuuuu triunfante, pero sólo lo oyen por radio nuestros mecánicos. Nuestros alaridos no salen en televisión. En cualquier caso, nuestro triunfo es personal.

*curiosamente esta canción me ha salido del tirón. Es únicamente una canción express. Unos de los perros ha vuelto a ladrar al final.

sábado, septiembre 15, 2007

descuelga



A menudo pasamos por la avenida del tibidabo en coche. Entonces, yo siempre saco la mano por la ventanilla y le digo a Sofía "aquí empecé a escribir..." Para hacer tiempo, para no dormirme, para acompañar la pasta de chocolate, para hablar con alguien que se dejaba rascar con la mina del lápiz, para explicarme. No sólo escribía allí, también en otra calle cercana donde un par de años después una chica me cantaría una sola palabra. Me acuerdo de ella más veces de las que quisiera, más que nada por comodidad emocional. Fue un tiempo intermitente, un tiempo para salir adelante, a mí aún no me había devorado el odio ninguna vez y jamás había insultado a nadie más de dos veces seguidas, tampoco había destrozado sillas a patadas ni se habían deshecho las paredes en mis ojos. Yo era de otra manera. Luego me convertí en una caja llena de copas de cristal. A veces me da miedo volver a sentirme tan sola como entonces. No debería escribir esto.

Me gustan esas noches nuevas, cuando Sofía y yo decidimos ir a bailar después de cenar y no avisamos a nadie porque no es un plan. Su casa me parece que está tan cerca de todo. Hasta el gran almacén inglés me parece un lugar acogedor.

Hoy he vuelto a mirar como se mueven las cortinas con el aire, y en eso no he cambiado, sigue gustándome, me he hecho una mascarilla con arcilla de nuestra playa preferida y me he puesto al sol como un tortuga que tuve hace unos años. Con el piano he sacado unos acordes y una melodía, pero me cuesta mucho hacer las letras... son demasiado concentradas, no tengo problemas con la primera estrofa ni con el estribillo, es la segunda estrofa la que me mata.