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Mostrando entradas de 2022

Aprender a resistir en tu espacio

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  Nadar enseña a saber cual es tu espacio, a ganártelo y a protegerlo. Cuando eres novata y te toca compartir carril en la piscina, te pones nerviosa, de hecho, es bastante común abandonarlo, porque te sientes incómoda con alguien que nada más rápido, o que ocupa más volumen, o que nada de forma agresiva...  No solo incómoda, también insegura, piensas que tal vez estás molestando, que estás entorpeciendo el ritmo del otro, y que van a comerte viva los tiburones; pero con el tiempo aprendes a resistir en tu espacio de carril, aprendes a confiar en tu brazada, en tu respiración y en tu ritmo, porque es el tuyo. Cuando confías en eso, empiezas a respetarte y empiezan a respetarte. Así es cómo comienzas a sentir que tienes tu espacio en el carril. Ya puedes compartirlo con quien quieras. Por lo general, si la otra persona también sigue los códigos clásicos de una piscina, no tiene por qué haber ningún problema.  Esto no lo aprendí de las nadadoras más rápidas, lo aprendí, precisamente, d

Sueños sencillos

Ayer fue la noche de San Juan y celebramos la verbena en mi casa, como antes de la pandemia. Acabo de decidir que es mi fiesta preferida. Mis amigas, el verano, la brisa de la noche (por fin se ha ido el calor sofocante), los fuegos artificiales de fondo y los rituales de la suerte inventados. También he inaugurado la temporada de cine   de camping, que es como le llamo yo a salir a la terraza con el portátil y ver una peli. Es una tradición veraniega que instauré hace ya unos años. Es una especie de juego para mí, o así lo vivo, porque nunca he ido de cámping, pero siempre imagino que la sensación debe ser parecida.  Me gusta mucho fantasear con ir de cámping por primera vez, algún día, cuando yo quiera. Es una especie de as bajo la manga, que me guardo. Es maravilloso tener un sueño sencillo, fácil de cumplir y posponerlo para que siempre sea un sueño posible. De momento, en mi cine de cámping , he visto dos películas que me han gustado mucho:  L ' Animale y True Things. La prot

Son los edificios de cristal

Se iluminan por las noches, los nuevos bloques de oficinas que han construído en el barrio. Edificios de cristal, como fantasmas entre la neblina del calor y la humedad del mar. Vacíos, por estrenar, expectantes, en silencio. Me parecen punzantes y poéticos.  Voy a hacerles hueco en mi corazón, aunque  me gustaban más las fábricas de ladrillo en ruinas de principios del siglo XX.  Se acumulan los descampados sin alma, exacavadoras al atardecer, abriendo zanjas. Gruas que se elevan y rozan las nubes. La historia del barrio cambia, pero no quiero quedarme anclada en lo que fue. Los edificios de cristal, como fantasmas buenos que, en realidad, no quieren asustarte.

Pelo mojado, Primavera Sound y verano

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Mis amados Diiv tocando la canción con la que me mareé de emoción He salido del laberinto de la melancolía... a base de dejarme llevar un poco por ella, para después sacudirme el polvo, levantarme, y disfrutar, salir y bailar. De volver a la playa, al pelo mojado por la tarde y de encontrar nuevas rutinas, como los paseos con mi perra por el parque de la Ciutadella. Y estos días también he recuperado ese olor tan característico de los pinos, que me recuerda a mi verano de los doce años. Una vibración intensa. También estuve en el Primavera Sound (Weekend 1). Fue una decisión tomada a última hora, unos días antes. Uno de esos impulsos que me pillan a las dos de la mañana con tarjeta de crédito en mano. Aun así, a pesar de comprar las entradas en reventa, me salió el abono de fin de semana 100€ más barato (estoy muy orgullosa de ello y quiero que quede para la posteridad). Y es que... no podía quedarme en casa sabiendo que a 10 minutos en bici estaba tocando uno de mis grupos preferidos:

Evadirse o no evadirse

Acabo de llegar de un concierto de un trío de Nueva York, del que no puedo decir el nombre porque es desconocido y puede que algunas de las pocas personas que estábamos en el lugar busquen al grupo y les salga mi blog, y entonces yo dejaría de ser anónima  (aunque después de casi 20 años ya no lo sea completamente). Bueno, fuera rollos y paranoias.  El grupo me ha gustado mucho, tenían algo muy fresco y distinto, era una especie de dark wave+noise. Los quiere fichar Matador Records, pero le han dicho que no porque han encontrado otro sello que les ha hecho una oferta mejor. Me lo ha contado la cantante, con la que he hablado un poco porque es amiga de una amiga (que en realidad tampoco es amiga amiga). Nos ha preguntado por el baño y le hemos metido un rollo que no tenía nada que ver. El acento de nueva york es muy cerrado. jeje. Hace dos semanas fui a un concierto privado de un pianista muy joven (tampoco puedo poner su nombre por el mismo motivo que en el párrafo anterior...  me hace

Gestos, palabras, Venecia

Siento un dolorcito por todo lo que no ha salido bien y por lo que se acabó. Un dolorcito que me adormece y que parece que no vaya a desaparecer pronto. Hay momentos en los que se desvanece como el vapor que sale de mi boca. Pero no me desespera, la vida me compensa de otras formas.  Hoy me has escrito que hay un nuevo comienzo en cada esquina. Me he acordado al sacar la basura. He pensado en si, al cruzar la calle, me encontraría con ese principio. Los fantasmas... cómo vuelven. Se instalan en los gestos, en las palabras, en la nevera. Como consecuencia de empezar a leer "El palazzo inacabado", de Judith Markell, estuve pensando en Venecia, planeé que podía volver a buscar algo. Algo que quedó atrapado una mañana. Ese algo fue una sensación, un momento, una escena: un chico sentado en el muelle comiendo una porción de pizza al sol, despreocupado. Yo lo vi de lejos, desde el vaporetto. Había mucho silencio. Parecía universitario, era moreno, el pelo despeinado. Las fachadas,

Algodón dulce

Llevo unas semanas tocando cada tarde la guitarra. Desde adolescente, tocar ha sido una de mis evasiones preferidas. He conseguido reconducir mis pensamientos y ya no son tan tristes como en los últimos meses. He tenido sensaciones nuevas, brillantes, sobre todo en instantes relacionados con el arte. Al contemplar un cuadro, una fotografía , al leer un poema o recordar un palacio de Venecia. El sábado era Sant Jordi y estaban las calles llenas de gente. Sentí mucha alegría. Me sorprendió sentirla, no la esperaba. Alegría genuina, no un derivado. Alegría de repente, alegría como cuando abres una bolsa de patatas fritas y se rompe el envoltorio. Una alegría que me llenaba las pestañas, los dedos y la boca de algodón pegajoso y dulce. 

Fragmentos de estos días

Cuando echas de menos algo, ¿es porque no lo tienes? … Tengo una laguna mental en un punto muy importante de la historia. La circunstancia era dolorosa. … Ladra un perro y llora un bebé. … Hoy he escuchado una canción que he estado componiendo durante tres semanas y no me ha gustado. Qué bajón. Le daré otra oportunidad mañana. … Cuando sea anciana le dejaré mi herencia a quien me cuide bien y me haga reír.  … Hoy he tenido una idea de canción que me encanta. Cuando parece agotarse, brota de nuevo. …. ¿Volveré a amar? No me lo imagino. … Sé que hay una tristeza que viene y va. … Qué guapa está Jessica Chastain en Secretos de un matrimonio. … Hay una canción que me gusta tanto que siempre parece nueva. …

Sentir hasta fundir capas de hierro

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El otro día leí o escuché, no recuerdo donde, que reinventarse es huir. Si es así, yo he huido muchas veces. ¿Y qué? El sábado pasado sucedió algo muy curioso que me trajo, de algún modo, fantasía. Porque para aquellas personas que no lo sepan… yo, en 2022, lo que necesito es fantasía. La historia empieza así. Fue el sábado. Ese sábado tan esperado. Íbamos a tocar con un grupo conocido, en una sala a la que yo le tenía muchas ganas. Bueno, ese tipo de conciertos que tienen pinta de bolazo. Lo disfrutamos mucho.  Llegué a las pruebas de sonido la primera. Estuve un rato sentada en el callejón. Me fumé un piti. Vino el programador de la sala a buscarme y me enseñó el backstage y me dio las pulseritas para entrar y salir. Vinieron los demás, probamos, todo sonaba bien, nos relajamos un rato. Voy a dar un acelerón porque es muy largo y yo ya no quiero ser novelista.  Resumen a fogonazos. Empecé a hablar con una persona, a la que llamaremos L., que venía con el otro grupo, desde Pamplona, y

Fantasía con límites y todas las imbecilidades

Por primera vez, en todos estos años, se me ha olvidado la contraseña del blog. Tal vez sueñe con todas las contraseñas olvidadas una noche de estas... y lo digo porque últimamente sueño con personas del pasado, que vuelven, se aparecen. Me refiero a esos enamoramientos que me han marcado. Contraseñas en forma de persona. No sé si es porque, con el tiempo, me he dado cuenta de la cantidad de veces que he hecho el imbécil por amor. Esos sueños vienen a corroborármelo, o todo lo contrario, porque no son pesadillas. Suelen ser noches emocionantes, vibrantes, algo confusas, en las que tengo emociones que, ahora mismo... pues no, ahora me he vuelto racional, responsable e incrédula. La puerta de ruido en mi editor de sonido "sentimental" está al 80% y pierdo muchas frecuencias. Puede que la mascarilla sea una buena metáfora de eso, también. No me enamoro de personas que no me convienen. Ni vivo historias locas. Ni hago el imbécil. Ni escribo poemas, solo canciones pero nunca desc

O soy yo

Este invierno hace mucho frío o soy yo? Soy yo, un poco cansada. Me he acordado de aquella fantasía de “guardarropa” donde te dan un número de la suerte por hacerlo todo muy bien. (¿Podría ser esto una canción? Voy a anotarlo.)

Feliz y nostálgica

Ahora que me siento feliz y nostálgica al mismo tiempo… Cuánto echo de menos Madrid por las tardes.  ¿Pero qué importa? A quién le importa. El sábado estuvimos haciéndonos fotos de grupo en el terrado. Recordé aquel año en el que todo me parecía triste (depresión) y descubrí que el terrado podía ser una puerta hacia otro momento. Pues bien, supongo que he tardado años en abrirla, pero lo conseguí.